sábado, 6 de julio de 2024

18 MITOS SOBRE SALUD

   

      18 Creencias erróneas sobre salud


  • Lo "natural" es siempre bueno o mejor que lo artificial. FALSO.                                    

    El concepto de lo que es natural es ambiguo.  Por eso muchos productos se promocionan bajo las palabras 'natural' o 'sin aditivos', mensajes que potencian la idea de que los compuestos químicos son perjudiciales y de que 'lo natural' es mejor. Ni que decir tiene que esto carece de fundamento. Para empezar, todos los compuestos que nos rodean son substancias químicas, desde el aire que respiramos hasta las moléculas que conforman las células de nuestro organismo. Se denomina quimiofobia al miedo a la química. Tampoco tiene sentido pensar que los compuestos de síntesis son perjudiciales y los 'naturales' son buenos, ya que las propiedades o la toxicidad de una sustancia no dependen de su origen natural o no, sino de su composición y estructura química.

  • Lo "natural" no tiene riesgosFALSO.                                                                    

    Los productos o terapias "naturales" también pueden tener efectos secundarios, ser tóxicos o interactuar con otras substancias. De hecho muchos de los venenos mas tóxicos se extraen directamente de plantas o animales.

  • Los productos "ecológicos" saben mejor, son mas sanos y mejores para el medio ambiente. FALSO.

    Los productos ecológicos son los que cumplen el reglamento de agricultura ecológica. En el reglamento sólo se autoriza que se usen abonos y pesticidas naturales, y no de síntesis. Pero no se tiene en cuenta que sean mas o menos tóxicos o su impacto medioambiental. Se presupone son mejores por ser naturales. Eso si son mas caros pues el coste de produccion es mayor

  • Los transgénicos son peligrosos para la salud.FALSO.                                                

    Los productos genéticamente modificados son igual de seguros, incluso más pues para ser autorizados no pueden provocar alergias. Históricamente en agricultura se han modificado las plantas genéticamente mediante cruces e injertos. En ingeniería genética se hace lo mismo, pero con la diferencia que se hace de forma controlada en un laboratorio y seleccionando aquellos genes con características que nos interesan.

  • No es suficiente con comer sano o llevar un estilo de vida saludable, hay que suplementarse con complementos alimenticios o suplementos deportivos. FALSO salvo indicación medica.También debemos consumir alimentos funcionales. Estos son aquellos alimentos que son elaborados no solo por sus características nutricionales sino también para cumplir una función específica como puede ser el mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades. Para ello se les agregan componentes biológicamente activos, como mineralesvitaminasácidos grasosfibra alimenticia o antioxidantes. FALSO.

    Si llevamos una alimentación saludable y variada ya disponemos de todos los nutrientes necesarios, y no es necesario complementarse. Nuestro organismo para estar mejor o  más saludable no requiere tomar mas nutrientes de los que ya llevan de forma natural los alimentos, ni tomar grandes cantidades de ningún nutriente. Incluso el exceso de algunos de ellos al consumir suplementos puede ser perjudicial para la salud. Mas no es mejor. 

  • Debemos consumir Super-alimentos, es decir ciertos alimentos que aparentemente proporcionan numerosos beneficios a la salud humana resultado de una alta densidad nutricional. FALSO. 

No existen tales alimentos milagrosos. La lista de supuestos superalimentos es larguísima y va en aumento según cambian las modas. Si suena a novedoso o exótico más probable es que entre en la lista. Se les asocia con muchas propiedades saludables que no tienen o se exageran, o bien que ya contienen cualquier otro alimento habitual en nuestra dieta como frutas, verduras, legumbres o frutos secos.
Los llamados superalimentos, así como los alimentos funcionales, son más caros que los ordinarios y no aportan nada especial que no contengan ya los otros. Y una mala alimentación no se compensa tomando ciertos alimentos o productos, ademas al sentirnos protegidos nos puede hacer desatender unos hábitos o alimentos mas saludables. 
No debemos comer pensando en que lo que comemos tiene tal o cual nutriente como si al no tomarlo nos fuera a faltar algo en nuestro organismo, es mejor pensar simplemente en no comer mal y que lo que comamos sea saludable y nos guste.

  • Ayunar es beneficioso para la salud, para depurarnos o perder peso. Debemos desintoxicarnos, depurarnos o limpiarnos por dentro siguiendo dietas o terapias "detox". FALSO.

    No necesitamos desintoxicarnos. Para eliminar desechos y liberar toxinas ya tenemos el riñón y el hígado. La idea de ayunar, depurarnos o limpiarnos es una idea mística sin base medica ni evidencia científica rigurosa.

  • Podemos fiarnos de las alegaciones nutricionales o de salud de las marcas de alimentos, suplementos nutricionales o cosméticos. FALSO.                                       

    Esto forma parte del marketing de empresa para vender mas. Juegan con las regulaciones para aparentar ser mas saludable o tener propiedades que en realidad no tienen.

  • Debemos hacer dietas. FALSO.

    Muchas dietas de moda no son saludables. Nos dicen que no tomemos ciertos tipos de alimentos sin base científica rigurosa o sin formar parte de un tratamiento medico. Incluso las dietas saludables para adelgazar no se pueden mantener a largo plazo y se vuelve a recuperar el peso.                 

  • A mi el tabaco no me hace daño y fumo porque quiero. FALSO.                                    

    Los efectos del tabaco suelen notarse después de años. La mayoría de fumadores son adictos sin buscarlo y lo hacen para calmar la ansiedad que el mono del propio tabaco crea.

  • Tomar cerveza o vino con moderación es beneficioso para la salud. FALSO.               

    No existen estudios rigurosos que hayan podido probar tales beneficios. En cualquier caso no se debería promover el consumo moderado de alcohol ya que es una substancia toxica. No existe una cantidad segura de consumo saludable. El alcohol es una droga adictiva que sin quererlo puede ocasionar graves daños en la salud y alteraciones comportamentales con daños personales y sociales.

  • Las "medicinas alternativas" funcionan. FALSO.                                                   

    Estas terapias no siguen el método científico y carecen de estudios científicos rigurosos que hayan podido probar su eficacia. Mezclan salud con conceptos místicos o poderes mágicos.  Se basan en principios no científicos, aunque pueden disfrazarse de ciencia usando términos científicos de forma inadecuada dándole un sentido que no tienenHablan de energías difusas, una fuerza inmaterial distinta de la energía estudiada por la  ciencia.

  • Debemos sustituir los medicamentos y terapias médicas por productos y terapias naturales. FALSO.                                             Los medicamentos para ser autorizados tienen que probar su eficacia mediante rigurosos ensayos clínicos. A los demás productos y terapias no se les exige probar su eficacia. Abandonar un tratamiento eficaz puede poner seriamente en riesgo la salud.    

  • Pues a mi o a alguien que conozco le "funciona". FALSO.                                         

    En ciencia y medicina en particular la recopilación de casos anecdóticos que es lo que se hace en pseudomedicina no tiene validez alguna. La fiabilidad de un tratamiento no se construye recopilando testimonios de personas que dicen que algo les va bien.

    Ilusión de causalidad: El que nuestro estado de salud mejore después de una práctica terapéutica no demuestra que ésta haya sido la causa de la mejoría ¿Y cuales pueden ser las causas pues? La supuesta eficacia puede deberse entre otros muchos al efecto placebo, la remisión natural o la regresión a la media. 

    Remisión natural: La enfermedad puede haber seguido su curso natural. Un importante porcentaje de las enfermedades es capaz de remitir sin ningún tratamiento gracias a la capacidad del cuerpo humano para vencer la enfermedad. Ciertas curas reportadas anecdóticamente pueden deberse a la rara pero posible "remisión espontánea".

    Efecto placebo: No es estrictamente necesario que un tratamiento tenga que tener algún efecto activo para producirnos una mejora en nuestra salud. Muchas veces, los síntomas de una persona pueden mejorar por el simple hecho de creer que va a mejorar. Una simple substancia inocua como una pastilla de azúcar puede hacernos mejorar si estamos convencidos de sus beneficios curativos creyendo que es un fármaco o producto que produce cierto efecto. Los placebos no curan realmente pero alivian los síntomas subjetivos como el dolor al liberar ciertos neurotransmisores en el cerebro. Todos somos sugestionables. Si nos dicen que algo va a dolernos, es más probable que duela. Si nos dicen que algo nos hará sentir mejor, probablemente lo hará. Cualquier cosa que nos distraiga de pensar en nuestros síntomas es probable que ayude. Si alguien se siente optimista y esperanzado, puedes creer que te sientes mejor cuando la enfermedad realmente no ha cambiado. Frente a la rapidez y frialdad de los saturados sistemas de salud los terapeutas alternativos se muestran muchas veces más cercanos con sus pacientes, les dedican más tiempo, se interesan más por la persona.

    Regresión a la media. Cuando estamos muy enfermos, lo más probable no es que empeoremos infinitamente. Las personas tienden a buscar un tratamiento cuando los signos y síntomas de la enfermedad son más evidentes y serios. Sin embargo, por la evolución natural de muchas enfermedades, éstas suelen remitir a una clínica más leve pasado un tiempo independiente de que se siga un tratamiento o no.  Muchas de las personas que acuden a la medicina alternativa llegan en la fase más manifiesta de la enfermedad. Si en esos momentos seguimos un tratamiento alternativo tenderemos a pensar que la mejoría posterior es por el mismo , cuando probablemente tal mejoría se hubiera dado igual de todos modos. Este fenómeno es especialmente llamativo en enfermedades crónicas que cursan a brotes cíclicos donde hay temporadas en las que se está muy mal y otras en las que la enfermedad apenas se muestra. A veces podemos sentir un alivio temporal, que después vuelve a su estado habitual

    Puedes haber recibido dos tratamientos y pensamos que el tratamiento que no funciono fue el que lo hizo. También factores diversos relacionados con el medio ambiente o nuestro estilo de vida pueden haber provocado la mejoría.

  • No debemos vacunar a nuestros hijos por ser peligroso para la salud. Mis hijos no están vacunados, están sanos y nunca han desarrollado ninguna de las enfermedades que se pretenden evitar. FALSO. 

Los efectos secundarios de las vacunas son leves y los que son graves son muy raros. Se han atribuido efectos a las vacunas con muy poco rigor científico. Las vacunas deben haber superado rigurosos ensayos clínicos. Los beneficios son muy superiores a los inconvenientes. Nuestro sistema inmune por muy desarrollado que creamos pueda estar es limitado y no tiene capacidad frente a ciertos virus.

Las vacunas han salvado la vida de millones de personas. Si viviéramos en el pasado donde estas enfermedades estaban mucho más presentes difícilmente pensarían igual. Estos padres no se dan cuenta de que al estar protegida la mayoría de la población beneficia a los que no lo están porque el riesgo de contagio es mucho menor. En cambio sus hijos al no estar vacunados podrían suponer un riesgo para los demás, aunque estén vacunados, en caso de que los suyos desarrollen una enfermedad contagiosa ya que las vacunas no protegen al 100%. Las personas vacunadas tienen un riesgo mucho menor de contraer la enfermedad. 

  • Los aditivos que se añaden a los alimentos son peligrosos para la salud. FALSO

    Los aditivos ayudan, entre otras cosas, a mejorar o preservar las propiedades nutricionales y organolépticas del alimento (aspecto, olor sabor, textura), a prolongar su vida útil o a asegurar su inocuidad.  No todos son de origen sintético, sino que proceden de fuentes muy variadas. 

    Los aditivos que están aprobados son seguros en las dosis permitidas. Son sometidos previamente a evaluaciones toxicológicas que permiten conocer sus dosis seguras. Se aplica el principio de precaucion. Las dosis máximas permitidas de cada sunstancia dejan un amplio margen hasta llegar hasta ese límite considerado seguro: entre 100 y 1.000 veces menos. Para ello, los expertos manejan un índice llamado ingesta diaria admisible (IDA), que es la cantidad de un aditivo que podría tomar una persona todos los días de su vida sin que suponga un riesgo para su salud. Dentro de los conservantes están los sulfitos. Estos últimos son un alérgeno para algunas personas, por lo que son de declaración obligatoria, que son habituales en el vino y en el marisco, así que van remarcados tipográficamente en negrita o en mayúsculas.

      Las marcas usan tácticas comerciales para que parezca que no lleven aditivos o bien destacar la ausencia de aditivos en productos que habitualmente no los llevan, bien porque la legislación no lo permite, o bien porque no son necesarios. 

      Prescindir de los aditivos no seria muy deseable. Muchos alimentos perderian sus propiedades. Los conservantes por ejemplo hacen que aumente mucho la durabilidad de un alimento en buen estado e inhiben la proliferacion de microorganismos que en algunos casos pueden ser muy peligrosos.                                                                    

    Lo que pasa es que los productos que suelen contenerlos en gran número    son precisamente los alimentos insanos, que se caracterizan por tener una elevada densidad energética y grandes proporciones de azúcar, harinas refinadas, sal y grasas de mala calidad nutricional. Eso es precisamente lo que más debería preocuparnos porque el abuso de esos ingredientes en la dieta es uno de los factores que más contribuye al desarrollo de enfermedades como obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. 
    • Las radiaciones electromagnéticas de los móviles, antenas, wifi, hornos microondas, etc. son peligrosas para la salud y provocan dolores de cabeza, cáncer, etc. FALSO. 

      Para ordenar los diferentes tipos de radiaciones electromagnéticas en función de su energía utilizamos el llamado espectro electromagnético. Así podemos diferenciar entre radiaciones ionizantes y no ionizantes.                                                                    Las ionizantes tienen una energía suficientemente alta como para interactuar con átomos y moléculaspudiendo cambiar sus propiedades. A esta categoría pertenecen los rayos X y los rayos gamma. Pueden dañar el ADN u otras estructuras de nuestras células, pero que podemos usar en Medicina sin problema si controlamos sus riesgos.    Las no ionizantes (radio, microondas, infrarrojos, luz visible y ultravioleta) son aquellas que no tienen energía suficiente para romper o modificar la estructura de moléculas y átomos. 

      Todas las radiaciones son susceptibles de afectar a nuestro cuerpo dependiendo de su intensidad y del tiempo de exposición. Existen organismos y comisiones internacionales independientes, como la Comisión Internacional para la Protección ante Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP), creada a partir de la Asociación Internacional para la Protección contra la Radiación (IRPA), que revisa las evidencias científicas disponibles y establecen los límites de exposición seguros a la radiación. El nivel de radiación al que estamos expuestos por la red WiFi es extremadamente bajo, entre 10.000 y 100.000 veces por debajo del umbral al cual se producirían efectos térmicos.

      Otra radiación peligrosa es la ultravioleta, por ejemplo la que recibimos del Sol. En este caso no podemos modificar su intensidad, pero sí podremos protegernos evitando la exposición o utilizando cremas protectoras para proteger la piel o gafas de sol. También puede ser dañina la radiación visible, es decir, la luz que vemos. En ambientes de nieve (montaña), arena (playa) o agua (náutico) el riesgo es especialmente alto dado que la radiación es reflejada muy eficazmente sobre esas superficies. La nieve es la superficie terrestre que más refleja la radiación solar, alcanzando hasta un 80%, la arena seca de la playa el 15% y el agua del mar el 25%. También a medida que aumentamos en altitud, la atmósfera se vuelve más delgada y menos capaz de filtrar los rayos UV.