miércoles, 28 de enero de 2026

CONTRA LOS ESPECTACULOS TAURINOS


 

Argumentos más comunes a favor de los espectáculos taurinos y sus respectivos contraargumentos:

 

​1. El argumento cultural y tradicional

​A favor: Se considera una "Seña de Identidad" y una herencia histórica que ha influido en la pintura (Goya, Picasso), la literatura (Lorca) y la música. Es vista como un rito ancestral que celebra la valentía y la tragedia.

​Contraargumento: La tradición no justifica la crueldad. Muchas prácticas históricas (como el circo romano o ciertos sacrificios) fueron abolidas al evolucionar la sensibilidad ética de la sociedad. La cultura debe ser dinámica y descartar el sufrimiento animal como espectáculo.

​2. El argumento ecológico y de biodiversidad

​A favor: La existencia de la industria taurina permite la conservación de las Dehesas, ecosistemas únicos que albergan una gran biodiversidad. Sin las corridas, el toro de lidia (una raza específica) se extinguiría al no ser rentable para carne.

​Contraargumento: La conservación de la Dehesa no tiene por qué depender de la muerte del toro; podría protegerse mediante subsidios ambientales o turismo ecológico. Además, la cría de un animal para ser lidiado no justifica éticamente el proceso de estrés y dolor final.

​3. El argumento económico

​A favor: Genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos (ganaderos, toreros, personal de plazas, hostelería). Además, supone una inyección económica importante en ferias locales y atrae turismo.

​Contraargumento: Muchos sectores taurinos dependen de subvenciones públicas (fondos de la UE para ganadería o ayudas culturales locales). Los críticos argumentan que ese dinero podría invertirse en actividades culturales sin maltrato animal que también generen empleo.

​4. El "estilo de vida" del toro

​A favor: A diferencia del ganado industrial, el toro de lidia vive en libertad en el campo durante 4 o 5 años con los mejores cuidados, en lugar de pasar una vida corta y hacinada en una granja intensiva.

​Contraargumento: Una vida digna no es un "pago" por una muerte agónica. El bienestar previo no anula el hecho de que el animal es sometido a un castigo físico público y prolongado que busca mermar sus facultades antes de la muerte.

5. El toro de lidia desaparecería si no fuera por los espectáculos taurinos.

Desde el conservacionismo, la biología y la economía, existen contraargumentos sólidos que cuestionan esta "inevitabilidad".

​a) El toro de lidia no es una "especie", sino una raza

​Desde el punto de vista biológico, el toro de lidia es una variedad de la especie Bos taurus.

​El contraargumento: La extinción biológica solo se aplica a especies (como el lince ibérico o el águila imperial). El toro de lidia es el resultado de una selección artificial humana basada en el comportamiento (la bravura). 

Si desaparecen las corridas, no se pierde una especie única en la naturaleza, sino una raza creada para un fin específico, similar a como han desaparecido razas de perros de caza o caballos de guerra sin que suponga una tragedia ecológica.

​b) ¿Es realmente "puro" el toro de lidia?

​El contraargumento: La selección actual del toro busca un animal que "embista bien" (que sea predecible para el torero), lo que ha alterado su genética original hacia una mayor nobleza y menor ferocidad real. 

Por tanto, la "pureza salvaje" que se intenta proteger ya es, en gran medida, un producto comercial moldeado por la industria.

​c) El argumento de la "vida artificial"

​Los críticos cuestionan la moralidad de criar a un animal solo para que muera en un espectáculo.

​El contraargumento: Mantener una raza viva bajo la premisa de que debe ser torturada públicamente para justificar su existencia es un dilema ético insostenible para muchos. 

Es lo que se conoce como "el argumento del creador": el hecho de que alguien cree una vida no le otorga el derecho moral a decidir que esa vida debe terminar en sufrimiento.

 

¿EL TORO SUFRE?

​Mientras que la ciencia veterinaria y la biología actual ofrecen datos sobre el sistema nervioso del toro, el mundo taurino tiene una interpretación distinta basada en la adrenalina y el rito.

​La Perspectiva Científica (Contra la tauromaquia)

​La mayoría de las asociaciones veterinarias internacionales y estudios de fisiología animal sostienen que el toro experimenta un sufrimiento intenso:

​Dolor Nociceptivo: Las puyas, banderillas y el estoque atraviesan piel, músculos, nervios y vasos sanguíneos. Esto activa los receptores del dolor de forma masiva.

Estrés y Miedo: El toro es un animal herbívoro y gregario. Sacarlo de su entorno, transportarlo y enfrentarlo a ruidos, luces y estímulos desconocidos le provoca un colapso de cortisol (la hormona del estrés).

Agotamiento Metabólico: El esfuerzo físico extremo en un tiempo tan corto provoca una caída del pH en la sangre, causando acidosis metabólica, lo que se traduce en una sensación de asfixia y debilidad muscular extrema.

 

La Perspectiva Taurina (Justificación o matización)

​Los defensores de la fiesta suelen recurrir a ciertos estudios (como los del Dr. Juan Carlos Illera) o a la interpretación del comportamiento del animal:

​Betaendorfinas: Algunos estudios taurinos argumentan que el toro de lidia libera grandes cantidades de betaendorfinas (opiáceos naturales que bloquean el dolor) durante la lidia, lo que le permitiría "no sentir" el castigo de la misma forma que un humano.

La "Bravura": Se argumenta que la genética del toro de lidia lo empuja a la lucha y no a la huida. Según esta visión, el animal está "diseñado" para el combate, y su agresividad neutraliza el miedo que sentiría otro animal.

Muerte "cara a cara": Sostienen que es más digno morir luchando en una plaza que ser procesado de forma mecánica y fría en una cadena de montaje de un matadero.


Para analizar este debate con rigor, es necesario contrastar las afirmaciones del sector taurino con los hallazgos de la fisiología veterinaria y la etología moderna.

​1. Contra el argumento de las "Endorfinas"

​La defensa taurina suele citar que el toro libera betaendorfinas que bloquean el dolor.

​El contraargumento: La liberación de endorfinas es una respuesta biológica de supervivencia ante un trauma masivo, no una señal de falta de dolor. 

Es un mecanismo que permite al animal seguir luchando o huyendo a pesar de heridas graves, pero no anula la experiencia sensorial del daño. 

Además, estudios independientes indican que los niveles de cortisol (estrés) son altísimos, lo que demuestra que el animal está en un estado de angustia extrema.

Incluso si se aceptara que las endorfinas reducen el dolor, el argumento crítico es que provocar el daño intencionadamente para el entretenimiento humano es lo que resulta éticamente inaceptable en el siglo XXI, independientemente de la intensidad del dolor. 

​2. Contra el concepto de "Bravura" como ausencia de miedo

​Se dice que el toro "quiere" pelear por su genética.

​El contraargumento: La "bravura" es, en realidad, una respuesta de defensa agresiva. En etología, cuando un animal no puede huir (porque está en un recinto cerrado), su única opción es el ataque. 

El toro no embiste por placer o por "honor", sino porque se siente amenazado y acorralado. 

El hecho de que ataque no significa que no sufra; es una respuesta neurobiológica al miedo.

​3. Contra la comparación con el matadero

​Se argumenta que el toro vive mejor que el ganado industrial y muere "con dignidad".

​El contraargumento: Este es un error de lógica conocido como falsa dicotomía. Que el sistema industrial sea mejorable no justifica el espectáculo del maltrato. 

Además, en un matadero moderno (bajo normativas de bienestar animal), se busca la muerte instantánea e inconsciente para evitar el estrés. 

En cambio en la plaza, la muerte es un proceso público y prolongado (aproximadamente 20 minutos de tortura física) diseñado para el disfrute del espectador, lo cual añade una carga moral distinta.

​4. Contra la "muerte rápida" del estoque

​Se afirma que la estocada final es una muerte técnica y rápida.

​El contraargumento: Rara vez es instantánea. El estoque suele provocar hemorragias internas masivas, encharcamiento de los pulmones (el toro "se ahoga" en su propia sangre) y lesiones en grandes vasos. 

Si el torero falla, se recurre al "descabello" o a la "puntilla", lo cual prolonga la agonía mientras el animal, a menudo aún consciente, pierde el control de sus facultades motoras.

​La agonía pública: Un punto muy criticado es el uso de la puntilla (el cuchillo para rematar al toro), ya que si no se hace con precisión, el animal puede quedar consciente pero paralizado mientras es arrastrado fuera de la plaza.  

​5. El argumento del "Sufrimiento Psíquico"

​Más allá de las heridas físicas, los expertos en bienestar animal señalan:

​Desorientación: El toro es un animal de campo y silencio; el ruido de la banda, los gritos de la multitud y la música le generan un colapso sensorial.

Incomprensión: A diferencia de un combatiente humano, el toro no entiende por qué está allí ni que está participando en un "rito". Para el animal, no hay gloria, solo una agresión inexplicable.

En resumen: La ciencia veterinaria actual coincide mayoritariamente en que el sistema nervioso del toro de lidia es prácticamente igual al de cualquier otro mamífero superior, con la misma capacidad de procesar el dolor agudo y el terror.

 

¿Por qué el toro sigue embistiendo a pesar del dolor?  

Esta es una de las preguntas clave para entender la biología del toro de lidia. La respuesta no es que el toro "no sienta" el dolor, sino que su respuesta neurobiológica ante la amenaza es distinta a la de otros animales.

​Aquí te explico las razones por las cuales el toro sigue embistiendo a pesar de estar herido:

​1. La respuesta de "Lucha o Huida" (Fight or Flight)

​En la naturaleza, ante un peligro, los animales tienen dos opciones: correr o pelear.

Encierro: El toro en la plaza no tiene opción de huida (está en un recinto cerrado y rodeado de gente). Cuando la huida es imposible, el cerebro de los mamíferos activa la agresión defensiva.

Selección genética: Durante siglos, los ganaderos han seleccionado a los ejemplares que, ante el castigo, eligen siempre la lucha. 

Un toro que intenta saltar las tablas o que huye es llamado "manso" y es repudiado en la tauromaquia. 

El toro de lidia actual es un animal diseñado artificialmente para no rendirse.

​2. El papel de la Adrenalina y las Betaendorfinas

​Cuando el toro recibe una herida (como el puyazo), su sistema endocrino entra en un estado de shock de supervivencia:

Adrenalina: Provoca que el corazón lata más rápido y envíe sangre a los músculos, bloqueando temporalmente la sensación de debilidad.

Betaendorfinas: Son opiáceos naturales que el cuerpo segrega ante un trauma masivo. Estas sustancias actúan como un analgésico temporal. 

No es que el toro no sienta el dolor, sino que su cuerpo está tan inundado de "química de emergencia" que puede seguir moviéndose a pesar de las lesiones. Es algo similar a lo que le ocurre a un soldado o un atleta que sigue corriendo tras una fractura sin darse cuenta en el momento.

​3. La ceguera del ataque (Fijación)

​El toro no embiste a la "persona", sino al estímulo que se mueve (el capote o la muleta).

​Al fijar su atención en un objeto móvil, el cerebro del animal prioriza la eliminación de esa "amenaza". Esta concentración extrema ayuda a que el animal ignore los estímulos dolorosos que provienen de otros lugares (como las banderillas en su lomo).

​Señales de sufrimiento. Agotamiento y derrota: Aunque embista, el animal muestra signos claros de sufrimiento: la lengua fuera, la mirada perdida, el jadeo excesivo y la pérdida de fuerza en las patas.

​La "Bravura" como maldición: Los críticos argumentan que usar la propia naturaleza valiente y defensiva del animal para prolongar su agonía es una crueldad añadida. El toro muere embistiendo no porque "quiera morir", sino porque su instinto le impide hacer otra cosa mientras le quede un ápice de energía.

¿Qué pasa cuando el toro se "raja"?

​Incluso con toda la selección genética, hay toros que:

Buscan las tablas: Intentan refugiarse en la barrera porque el dolor supera a su instinto de lucha.

Se quedan parados: El agotamiento metabólico (acidosis) es tan alto que sus músculos simplemente dejan de responder, aunque su cerebro quiera seguir atacando.

Desde una perspectiva estrictamente biológica y evolutiva, el toro de lidia no es un "depredador" (aunque lo parezca por su agresividad), sino un herbívoro con una estrategia de defensa activa

Aquí te explico las razones biológicas por las cuales su respuesta natural es la embestida:

​1. El instinto del "Uro" (Ancestro salvaje)

​El toro de lidia conserva muchos rasgos genéticos del uro (Bos primigenius), el antepasado salvaje de las vacas actuales.

​Mientras que la mayoría de las razas de ganado doméstico han sido seleccionadas durante siglos para ser dóciles y fáciles de manejar, el toro de lidia ha sido seleccionado precisamente para mantener el instinto de territorialidad y defensa del uro.

​En la naturaleza, un herbívoro grande y fuerte como el uro no siempre huía de los depredadores (lobos, grandes felinos); a menudo utilizaba su masa y sus cuernos para atacar primero y disuadir al atacante.

​2. Neurobiología: El umbral de reacción

​El toro posee un sistema nervioso altamente sensible a los estímulos visuales en movimiento.

​Su visión está diseñada para detectar cambios en el horizonte (típico de animales de pastos)

Cuando el toro percibe un objeto que se mueve de forma rítmica o amenazante (como el capote), su cerebro procesa ese estímulo como una amenaza inmediata. La respuesta biológica automática no es el análisis, sino la carga para neutralizar el peligro.

​3. El comportamiento de "Combate por Dominancia"

Biológicamente, los machos de la especie Bos taurus están programados para pelear entre sí por el control del grupo y de las hembras.

​La embestida es su movimiento natural de combate: bajar la cabeza para proteger el cuello y utilizar la frente y los cuernos como ariete.

​En la plaza, el toro aplica este mismo patrón de comportamiento de dominancia contra lo que considera un rival o una amenaza a su espacio vital.

​4. Selección Artificial (Etología dirigida)

Esta es la razón biológica "forzada". El toro de lidia es un producto de la ingeniería genética tradicional.  

​Durante más de 300 años, los ganaderos han realizado la "tienta" (una prueba de bravura). Si una vaca o un toro huye ante el castigo o no muestra fijeza en el ataque, se elimina de la línea reproductora.  

​Solo se permite que se reproduzcan aquellos individuos con una disposición química cerebral específica: niveles altos de testosterona y una respuesta de dopamina que refuerza el ataque en lugar del miedo.

​¿Es "valentía" o es "estrés"?

​Desde la biología moderna (etología), se discute si el toro embiste por "valor" o por una incapacidad de gestionar el estrés:

​Cuando un animal se siente acorralado y sus niveles de cortisol y adrenalina se disparan, entra en un estado de "túnel" donde solo existe el ataque.

​El toro no embiste porque sea "malo" o "valiente" en términos humanos, sino porque su organismo está biológicamente optimizado para reaccionar ante la agresión con una contraofensiva física.

 

¿El toro también sufre en los Encierros y carrerasóú? 

1. El Estrés Fisiológico y Hormonal
Aunque no hay una lidia con puyas o espadas, el animal experimenta un estrés agudo debido a:

Sobreesfuerzo: El toro de lidia está diseñado genéticamente para ráfagas cortas de acometida, no para carreras de resistencia. El ejercicio intenso en un encierro provoca una subida drástica de los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y la aparición de ácido láctico en los músculos.

Entorno hostil: El ruido masivo, la presencia de miles de personas y el asfalto (que no es su hábitat natural) generan desorientación y miedo.

2. Lesiones Físicas
Los encierros presentan riesgos específicos para la integridad del animal:

Caídas y choques: El asfalto o el adoquinado suelen ser resbaladizos. Las caídas a gran velocidad pueden provocar fracturas, esguinces o el "despezuñamiento" (pérdida de la pezuña), lo que causa un dolor intenso.

Traumatismos: Los choques contra el vallado o el mobiliario urbano pueden generar lesiones internas o roturas de pitones.

 

ALTERNATIVAS A LA LIDIA CLASICA

1. Prohibición de las corridas con sangre. Corridas tradicionales pero sin la muerte del animal, ni la utilización de banderillas ni puyas para herir al animal. También se podrían afeitar los cuernos de los animales para que no dañen al torero. No obstante al no poder reutilizarse al animal el destino final sería el matadero

Para alguien ajeno a este mundo, la solución parece obvia: "Quitemos la sangre y la muerte, y todos contentos". Sin embargo, para el sector taurino, esto no es solo un cambio de reglas, es la destrucción total del concepto de "Lidia".

​Razones por las que los taurinos (especialmente los puristas) se oponen radicalmente al modelo sin sangre:

​A. La "Verdad" del Riesgo

​Para el taurino, la corrida no es un deporte ni un juego de agilidad (como los recortes), sino un rito trágico.

​Consideran que si el animal no tiene la capacidad de herir o matar, y si el hombre no se juega la vida de forma real, la emoción desaparece.

​Creen que la muerte del toro dota de "verdad" a lo que sucede en el ruedo. Sin el desenlace de la muerte, lo ven como una coreografía vacía o un "baile de salón".

​B.  La Selección Genética (La Bravura)

​Este es un argumento técnico. El ganadero cría al toro para que embista "hasta el final".
​Sostienen que el único momento donde se comprueba si un toro es realmente bravo es en la suerte de varas (sangre) y en la estocada final.

​Si se eliminan estas fases, los ganaderos dejarían de seleccionar toros con "casta" (agresividad y resistencia) y pasarían a criar toros que simplemente corran tras un trapo, lo que para ellos degradaría la raza del Toro de Lidia.

​C. La "Función" del Toro

​Aunque suene paradójico, el taurino defiende que el toro de lidia nace para morir en la plaza.  

​Argumentan que el sacrificio en el ruedo es lo que da sentido a que el animal viva 4 o 5 años en libertad total en la dehesa.

​Temen que, sin la muerte en la plaza, el toro se convierta en un animal de "usar y tirar" (como hablábamos del alquiler) o que acabe muriendo en un matadero industrial, algo que consideran menos digno para un animal que consideran "un guerrero".

​D. La Estética y el Canon

​El toreo se considera una de las "Bellas Artes" en España.

​El tercio de muerte es la culminación de la obra. Para un aficionado, ver una faena de muleta que no termina con una estocada es como ir a ver una ópera y que corten el sonido justo antes del clímax final.

​Sienten que el espectáculo quedaría "cojo" y perdería su valor artístico.

​¿Qué pasaría si se impusiera el modelo sin muerte ni sangre?

​Si mañana se prohibiera la sangre en España, ocurriría probablemente lo siguiente según los expertos:

Público: El aficionado "purista" dejaría de ir. La plaza se llenaría de turistas o público menos entendido.

Toreros: Las grandes figuras perderían interés, ya que su prestigio se basa en dominar a un animal herido y peligroso.

Economía: Caería el valor del toro de lidia de élite.

Bienestar: El toro no moriría en el ruedo, pero recibiría un estrés inmenso y acabaría siendo sacrificado en los corrales de la plaza poco después (como ocurre en Las Vegas (EEUU) o en algunos modelos de Portugal).

En resumen: Es un choque de valores
Para el detractor: La muerte es crueldad innecesaria.  

Para el taurino: La muerte es la esencia sagrada del rito.
​No aceptan el cambio porque, para ellos, una corrida sin muerte ya no es una corrida, sino otra cosa diferente que no les interesa. 

2. Prohibición de las corridas, pero no de festejos taurinos donde no se mate o dañe al animal en el mismo. No obstante, aunque no se mate en el espectáculo, el destino final de estos animales es casi siempre el matadero. 

Estos espectáculos representan un grave peligro para los asistentes. Todos los años mueren y sufren heridas personas que participan.

Si se prohíbe la lidia pero se dejan los festejos, la ganadería de bravo pasaría de ser una industria de selección genética y lujo a ser una producción de bajo coste. La mayoría de las ganaderías actuales cerrarían porque no podrían pagar las facturas solo con el alquiler de toros para pueblos.

3. El ejemplo de Portugal, 

Prohibido matar al toro. Las corridas de toros (conocidas como Touradas) tienen un enfoque mucho más centrado en la equitación(caballo) y, sobre todo, tienen una regla de oro: está  prohibido matar al toro en el ruedo.

​El toro suele ser sacrificado después fuera de la vista del público (en el matadero de la plaza)
Es un estilo que suele chocar menos a quienes critican la crueldad explícita de la muerte, aunque los defensores de los animales argumentan que el estrés y las heridas de las banderillas siguen siendo maltrato.

4. La vuelta del toro a la finca (no se mata al animal al terminar el espectáculo)

A) El indulto. Sin embargo, para que el negocio sea sostenible, el indulto tiene que ser la excepción, no la regla.
El Indulto: Un premio a la excelencia
En una corrida convencional, si un toro demuestra una bravura, fuerza y clase excepcionales, el público pide el indulto. El toro vive el resto de su vida como semental

El toro compensa economicamente mantenerlo por sus crias. Se entiende que  es un toro genéticamente excepcional y transmitira sus genes a la herencia.

¿Por qué no se hace con todos los toros?

​Si todos los toros volvieran a la finca después de la corrida (un modelo de "lidia sin muerte" total), el sistema colapsaría por varias razones técnicas:

El toro "resabiado". El toro "se entera". A diferencia de otros animales, el toro de lidia tiene una capacidad de aprendizaje asombrosa. 

Si se le torea una vez y sobrevive, aprende que detrás del trapo hay un hombre. Si volviera a salir a una plaza, no embestiría al capote, sino que iría directo a por el torero. Al toro no se le podría "burlar" o engañar para que envista al trapo. Un toro toreado es un arma mortal e inútil para el espectáculo.

​El coste de mantenimiento: Mantener a un toro que ya ha sido lidiado y que no puede volver a la plaza es carísimo. Solo se mantiene al indultado porque sus hijos compensan el gasto. Mantener a "jubilados" que no producen sería la quiebra para el ganadero.

La jubilación forzosa: Si tras la corrida el ganadero tiene que mantener al animal otros 15 años sin producir nada, ocupando espacio y consumiendo pienso, el coste se triplicaría. El límite biológico de vida de un animal, dejando que muera de forma natural en la finca, es de unos 20 años

Las dehesas se convertirían en geriátricos de toros, y el ganadero entraría en quiebra técnica porque no habría espacio para las nuevas generaciones de toros "productivos".

La superpoblación: Cada año nacen miles de machos. Si ninguno muere en la plaza ni en el matadero, las fincas se llenarían en pocos años y no habría espacio ni comida para tantos animales de 500 kg.

Cierre masivo de ganaderías: Al no ser rentable mantener a los animales "post-combate", los ganaderos dejarían de criar toros de lidia y se pasarían a la carne de vaca normal (mucho más barata y dócil)

​Obligar por ley a la "jubilación completa" es lo que rompe la lógica de cualquier negocio basado en animales. Ninguna explotación ganadera del mundo (ni de leche, ni de carne, ni de lana) sería rentable si estuviera obligada a mantener al animal hasta su muerte natural.


B) El modelo de "Alquiler" en festejos menores

Si quisiéramos aplicar el modelo de "toro que vuelve a la finca" (alquiler) a toda España para sustituir las corridas de muerte, nos enfrentaríamos a estos escenarios:
 
B​1. Ya existe: El modelo de los festejos taurinos "Las Vacas de Calle". 

Bous a carrer en la zona del Levante (Comunidad Valenciana) y el Valle del Ebro (Navarra y Aragón). 

Correbous. En la zona de Cataluña. Son esencialmente los mismos y se llaman correbous. 

Concepto: En ambos casos, se sueltan reses en un recinto vallado que abarca calles del pueblo para que la gente corra o juegue con ellas. Incluyen modalidades como el bou embolat (toro con fuego) o el bou capllaçat (toro ensogado).

Toros o vacas en la calle
Es simplemente la traducción al castellano de bous al carrer. Se utiliza de forma genérica en el resto de España para describir cualquier festejo donde el animal sale del ruedo para estar en la vía pública. 

Los recortes. Los recortes son regates o quiebros que realizan los participantes para evitar la cogida del toro sin utilizar capote, basándose en la agilidad del cuerpo.

Los recortes son una suerte de la tauromaquia popular. El participante (recortador) esquiva la embestida del toro usando únicamente su cuerpo, sin capote ni muleta. Es un juego de agilidad y valor donde el objetivo es engañar al animal en el último segundo. 

En los bous al carrer (toros al carrer) o correbous es muy común que haya recortes, quiebros y saltos realizados por aficionados y recortadores locales. 

Encierros 
El objetivo principal es el traslado. 
Consiste en conducir a los toros desde un punto (corrales) hasta otro (normalmente la plaza de toros) por un recorrido vallado.

A diferencia de los anteriores, el encierro suele ser una carrera rápida y lineal. Sirve como preámbulo a la lidia, en la que suelen practicar recortes como parte fundanmental del espectaculo.
 
Toro/Vaca "Estrella": Hay animales con nombre propio (como fue el famoso toro "Raton") que son alquilados por los pueblos por miles de euros.
 
​Rentabilidad: Estos animales no se matan. Vuelven a la finca, descansan y a la semana siguiente van a otro pueblo. Para estos ganaderos, el animal es una inversión a largo plazo. Una vaca famosa puede generar mucho más dinero en su vida que un toro de lidia vendido para una corrida.
 
Varios usos. En las calles o corralejas, un mismo animal puede usarse varias veces, pero tiene un límite. Con cada salida, el animal deja de embestir al trapo y empieza a "buscar al bulto" (ir directo a la persona). El animal se vuelve "resabiado". 

Cuando el animal se vuelve demasiado peligroso porque ya sabe "latín" y no da juego, pierde su valor comercial.
 
El peligro. 
Los festejos donde se utilizan toros "resabiados" o de alquiler suelen registrar un
número de heridos y muertes humanas significativamente mayor que las corridas de toros profesionales.

El coste del cambio

En los festejos populares (Encierros, recortes)
​de los pueblos, el presupuesto es mucho más ajustado.

​Actualmente, el toro del encierro se vende después por su carne para recuperar parte del gasto.

​Si el ayuntamiento tuviera que pagar la pensión completa y el entierro natural de cada toro que corre por sus calles, el coste de las fiestas se multiplicaría por diez. 

Los contribuyentes (incluso los aficionados) no aceptarían que sus impuestos se fueran en mantener toros jubilados

El fin de la vida útil. Cuando un animal de alquiler ya no sirve para el espectáculo por falta de movilidad, exceso de resabios o edad, su destino es casi invariablemente también el matadero. 

 
​C) El modelo de alquiler en festejos mayores. 

El obstáculo: La "Liturgia" vs. el "Juego"
​El gran problema para aplicar esto a las corridas de Madrid, Sevilla o Bilbao es cultural:
En la corrida española, el valor reside en la "pureza" del animal que nunca ha visto a un hombre a pie. Si usas toros que "vuelven a la finca", estarías dando un espectáculo de recortes o saltos, pero no de toreo clásico.
 
​El toreo clásico es imposible con un toro que vuelve a la finca y se reutliza, porque un toro resabiado que sale por segunda vez ya no embiste al engaño, sino que busca el cuerpo del torero. Artísticamente mataría la corrida de toros tal como se conoce. 
 
España se convertiría en un país de festejos populares (como los bous al carrer o los recortadores).
 
​El negocio seguiría existiendo para unos pocos ganaderos especializados en "toros de alquiler", pero la estructura económica de la lidia clásica (ferias, televisión, grandes sueldos de toreros) se desplomaría porque el público que paga las entradas más caras no suele ir a ver toros que se reutilizan, sino el rito de la muerte.​


 
La idea romántica de algunos del toro que no se le daña y vuelve al campo tras cada espectáculo se nos viene abajo cuando nos enteramos que son los espectáculos más peligrosos.  Provoca muchas muertes de personas y muchas más heridas todos los años. Además cuando el toro deja de ser útil se le lleva al matadero igualmente. 

la tauromaquia solo existe porque se apoya en una excepción legal y ética que permite tratar al animal como una herramienta de usar y tirar.
Si le aplicas la lógica de "protección de la vida" que aplicamos a un perro o un gato (cuidarlo hasta el final), el sistema se autodestruye por puro peso económico. La "tradición" no puede pagar las facturas de una vida animal completa.
Es curioso que los defensores de la fiesta digan que "aman al toro", pero si les obligaran a cuidarlo hasta que fuera viejo y muriera en paz, preferirían dejar de criarlos porque ya no habría negocio. Al final, el "amor" termina donde empieza el balance de gastos y beneficios.

 

¿QUE PASARÍA SI DESAPARECIERAN LOS ESPECTÁCULOS TAURINOS?

La desaparición podría ser bien con el paso del tiempo por falta de público o bien por prohibición

¿Qué pasaría con los toros de lidia?
 
​Desde un punto de vista puramente comercial, el toro de lidia es un animal caro de mantener.

Sin mercado no hay cría: Un ganadero invierte unos 4,000€ a 5,000€ en criar a un toro durante 4 años. Si no hay plazas de toros, el único valor del animal sería su carne (que se paga mucho menos, unos 500€-800€).
 
Posibles escenarios 

El escenario de la "Reconversión Ecológica". Muchos biólogos proponen que el toro no tiene por qué morir para ser útil al ecosistema.

Santuarios y Reservas: 
 
El objetivo en santuarios es el bienestar animal y la extinción programada 

En reservas el objetivo es la conservación de la raza y la supervivencia indefinida. 
 
El toro podría mantenerse en reservas naturales financiadas por el Estado o por fundaciones privadas, funcionando como un "herbívoro de mantenimiento" para  limpiar montes y prevenir incendios y mantener la biodiversidad de la dehesa. Al igual que se protegen razas de caballos o vacas en peligro de extinción mediante programas de conservación, el toro de lidia podría sobrevivir por su valor genético y paisajístico sin necesidad de ser lidiado. 

Turismo de Naturaleza: El "Safari del Toro". Ya existen fincas que cobran por ver al toro en libertad. Si el espectáculo desaparece, este modelo podría crecer, permitiendo que la raza sobreviva como un atractivo eco-turístico, similar a cómo se protege al bisonte en Europa o al elefante en África.

En último caso. Bancos de Germoplasma. Conservación de material genético (esperma y óvulos). Asegura que la raza no desaparezca biológicamente.
 
El escenario de una prohibición con una ley de efecto inmediato de un día para otro
 
Una prohibición mañana supondría el sacrificio casi total de la cabaña brava actual por falta de recursos para mantenerla. Mantener a un becerro hasta que muera de viejo (puede vivir 20 años) sin que produzca nada es un coste que muy pocos particulares o instituciones pueden asumir.

​Hay que tener en cuenta que 
en España, el censo total de reses de ganado de lidia se estima actualmente en torno a los
180.000 a 200.000 ejemplares. Esta cifra engloba a todos los animales de la raza (machos, hembras y crías) inscritos en el Libro Genealógico. 

No es nada fácil de un día para otro hacerse cargo de toda esa ganadería. Si quisiéramos mantener a toda la cabaña ganadera brava actual en reservas o santuarios sin sacrificar ningún animal se requeriría de una ingente fuente de dinero, que habría que sufragar con dinero público procedente de nuestros impuestos.
 
Para el ganadero sería una ruina económica. Perdería gran parte de la inversión en toros de lidia, al tener que destinar a la ganadería al matadero con un beneficio mucho menor. Las ganaderías tendrían que cerrar. Se perderían muchos puestos de trabajo de personas que viven de estas fincas y de los espectáculos taurinos. Tendrían que reconvertirse con rapidez los negocios a otras actividades lucrativas para seguir siendo rentables y mantener en todo lo posible empleos.
 
Las "Esteras" (Engorde), ​En algunos casos, si el ganadero tiene espacio y pasto suficiente, puede decidir castrar al animal. Al castrarlo, el animal pierde su agresividad y se convierte en un buey o cabestro. ​Estos animales se utilizan entonces para carne de buey  o, si tienen buen carácter, para ayudar en el manejo de los otros toros bravos en la finca (cabestros). 
  
Se mantendría una población pequeña y controlada de toros bravos (quizás el 5-10% de la actual) en reservas naturales o santuarios como un legado biológico.​


El escenario de una ley con prohibición a medio plazo (al menos cuatro años).  
 
Habría una reducción progresiva de la cabaña. Si no se crían no se reproducirían. Se dejarían de criar miles de toros. Igualmente se mantendría una población pequeña en reservas naturales.
 
¿Por qué cuatro años? La viabilidad económica para el ganadero. Aunque tendría igualmente que cerrar la ganadería es el tiempo técnico para una transición ordenada, dando tiempo al ganadero a compensar su inversión en la cría 
 
El toro que se lidia en una plaza tiene entre 4 y 6 años. Mas años se considera no apto para la plaza por considerarlo un toro "resabiado"
 
Supervivencia del negocio: Con 4 años de margen, el ganadero puede vender sus últimas camadas como "toros" (el producto de lujo), lo que le da capital para cerrar la finca o reconvertirla. Con 3 años o menos de margen, se vería obligado a vender "novillos" (producto más barato) o llevarlos al matadero, perdiendo mucho dinero. También da tiempo para vender animales más jóvenes con menos bravura para novilladas o en festejos populares para encierros o capeas. A menor tiempo mas insostenible económicamente
 
Destino de los animales. Todos los toros y vacas bravas  que en esos años no se destinen a plazas o festejos populares serían vendidas para carne, salvo que formen parte del grupo de ejemplares para santuarios o reservas​.  Las vacas bravas tampoco serian aptas como vacas lecheras por su baja producción. 
 
Se mantendría igualmente un porcentaje pequeño de ejemplares para santuarios o reservas. Tanto en un escenario de prohibición inmediata como de varios años mantener a toda o gran parte de la cabaña ganadera (la que no acabe en plazas) en santuarios o reservas para no matarlos supondría un coste económico ingente que habría que financiar con impuestos.

Reconversión del negocio. Con un margen de varios años se daría tiempo para realizar una reconversión de la finca a otros fines compatibles con la dehesa y se podrían mantener más puestos de trabajo. El estado podría ahorrarse gran parte de la indemnización que quizás tendría que pagar por obligar al cierre de negocios y sus pérdidas económicas.

Las ayudas recibidas para los negocios taurinos podrían dedicarse para la reconversión del sector o al mantenimiento de empleos. Al igual que el cambio de uso de las fincas las plazas podrían reutilizarse como centros culturales, deportivos y artísticos.
 
Colombia. Ejemplo de Prohibición. 

​En julio de 2024, se aprobó esta ley que prohíbe en todo el territorio nacional las prácticas taurinas. 

Sin embargo, no fue un "cierre de persianas" inmediato, sino que estableció un periodo de transición de 3 años. Entra en vigor la prohibición total en julio de 2027.  

​¿Qué se prohíbe? Corridas de toros, rejoneo, novilladas, becerradas y tientas. También peleas de gallos, corralejas, toros coleados (coleo).

​Actualmente estamos en la fase de reconversión económica y cultural. El Estado tiene la obligación de ayudar a las personas que vivían de la tauromaquia a encontrar nuevas fuentes de ingresos.

​Se transforman las plazas de toros en espacios para la cultura, el deporte y las artes 

​​
 
¿Y que pasaría con las dehesas donde viven los toros?
 
Los taurinos argumentan que si los espectáculos taurinos desaparecen también lo harían las dehesas.  
 
De ser cierto, habría que matizar que no sería toda la dehesa de España, sino sólo la destinada al toro de lidia. Este porcentaje se sitúa según datos oficiales entre el 10 y el 20 % según si se tiene en cuenta el uso compartido  o exclusivo 
 
Argumentos de los ganaderos. El reto de la "rentabilidad". ​La rentabilidad del "prestigio": El toro de lidia permite a una finca cobrar por la venta de un animal cifras que la carne no da. 

Si esa rentabilidad cae, el dueño podría abandonar el mantenimiento (limpieza de matorral, poda de encinas, reparación de cercados), lo que aumenta el riesgo de incendios. 

¿Quién pagará los altos costes de mantenimiento de un ecosistema que es artificial (creado por el hombre) si se quita la pieza que hoy genera más ingresos por hectárea?
 
Contraargumentos
 
​1. La Dehesa ya es multiusos y rentable

​La mayoría de las fincas de toros de lidia no viven solo del toro. Son sistemas de explotación mixta donde el toro es solo una pieza:

​El Cerdo Ibérico: Es el gran motor económico de la dehesa. Muchas fincas de toros ya crían cerdos, y si el toro desapareciera, simplemente se ampliaría la carga ganadera porcina (siempre respetando el equilibrio de la bellota). También pueden criarse otros animales como ovejas, cabras u otros

Los cotos de caza y la caza deportiva.  Muchas de las fincas donde se crían los toros ya se dedican a la caza deportiva o se podría cazar sin encontrarse con un toro bravo por el camino. Si el toro desaparece, posiblemente el ciervo y el jabalí ocuparían su lugar.
 
El Corcho: La saca del corcho de los alcornoques es una fuente de ingresos independiente del animal que paste debajo.
 
Recogida de Setas, trufas, frutos o plantas. Las trufas por ejemplo son muy bien valoradas en el mercado culinario.

​Ganado de Carne Ecológica: El mercado de carne de vacuno con certificación de bienestar animal y pastoreo libre está en auge. Las razas autóctonas (Retinta, Avileña, Morucha) son perfectas para esos terrenos difíciles y no requieren el manejo peligroso del toro bravo.
 
​Cría de Caballo Español: Otra actividad de prestigio que utiliza la dehesa y requiere instalaciones similares. 

Compensación de CO2: Hoy en día, las empresas pagan a los dueños de bosques y dehesas por mantener los árboles vivos para absorber carbono. Esto podría ser la "subvención" que sustituya al ingreso de la plaza de toros. 
 
Ecoturismo. Actividades de turismo rural como senderismo, bicicleta, alojamientos rurales, campamentos de verano, avistamiento de animales, centros de visitantes e interpretación de la naturaleza, deportes de aventura, restaurantes rurales, etc.
 
Incluso en caso de abandono del terreno, por falta de interés económico no tiene porque ser una tragedia. Podría ser adquirido por organismos públicos o privados a bajo precio y ser reconvertidos en reservas naturales más salvajes. No obstante a menor precio del terreno puede haber mayor interés en adquirirlo para actividades menos rentables. 
 
En caso de estar menos cuidado por abandono o menor interés podría haber un mayor riesgo de incendio, aunque estaría más libre de incendios provocados por intereses económicos. También se puede mejorar la legislación y normativas para que no haya tantas restricciones al uso. La dehesa abandonada con el tiempo se convierte en sotobosque mediterráneo, que es el paisaje natural de nuestros montes sin alteración por seres humanos.
 
​2. Figuras de Protección que "blindan" el suelo

​La Dehesa es un ecosistema protegido por leyes europeas y nacionales. 

Red Natura 2000 y ZEPA: Gran parte de la dehesa de lidia está en zonas de protección de aves o importancia comunitaria. La ley prohíbe cambiar el uso del suelo de forestal/pastos a urbanizable en estos espacios. A parte del bajo interés de urbanizar ciertos entornos aislados o alejados.

​Parques Naturales: Enclaves como la Sierra de Hornachuelos o la Sierra Norte de Sevilla tienen dehesas de toros, pero el plan de gestión del parque (PORN) impide que se conviertan en otra cosa que no sea uso agropecuario o forestal.


EL ARGUMENTO DE LA SEGURIDAD EN LOS ESPECTÁCULOS

​Es en los festejos taurinos Populares (Encierros, Bous al Carrer, etc.) donde se registra el mayor número de víctimas civiles. A diferencia de las plazas, en las calles hay más participantes inexpertos y menos control sanitario inmediato.  

Mortalidad: El número de fallecidos fluctúa cada año. Por ejemplo, 2022 fue uno de los años más trágicos con 23 muertos en festejos populares en España.  

Heridas: Se cuentan por cientos cada año. Solo en el verano de 2024, se reportaron más de 200 heridos por contacto directo (cornadas, pisotones o embestidas).  

El caso de los Sanfermines (Pamplona)

​Fallecidos: Desde que se iniciaron los registros en 1910, han muerto 16 personas en el recorrido de Pamplona (la última en 2009).  

​Heridos: Cada año se atienden entre 50 y 100 heridos de diversa gravedad durante los ocho días de encierros

Argumentos en el debate sobre la seguridad

A favor: Los defensores argumentan que el riesgo es libremente aceptado por los participantes adultos y que forma parte de la "épica" del espectáculo. 

Comparan las tasas de mortalidad con otros deportes de riesgo o actividades como el baño en playas.

​En contra: Los críticos señalan que estos eventos suponen un gasto público elevado en servicios de emergencia y quirófanos móviles, y denuncian la presencia de menores o personas que no están en condiciones físicas óptimas, aumentando el riesgo de tragedias evitables. 

¿Deben pues nuestras leyes y autoridades permitir o promover espectáculos que supongan un elevado riesgo físico para los participantes?

 

LA PRESENCIA DE MENORES EN ESPECTÁCULOS TAURINOS

Es uno de los puntos más controvertidos, ya que involucra el debate sobre la protección del menor, la libertad de los padres para educar a sus hijos y el impacto psicológico de la violencia.

​Aquí tienes los argumentos y la situación actual:

​1. El argumento de la tradición y la libertad (Postura Taurina)

​Los defensores consideran que la tauromaquia es un valor cultural que debe transmitirse de generación en generación.

​2. Derecho de los padres: Argumentan que los padres tienen el derecho constitucional de decidir la educación cultural y ética de sus hijos sin interferencias del Estado.

​3. "Valores positivos": Sostienen que el niño aprende valores como el respeto al animal, el sentido del sacrificio, el valor y la aceptación de la muerte como parte natural de la vida.

​4. Falta de evidencia de violencia: Muchos aficionados afirman que crecieron asistiendo a plazas y no desarrollaron conductas violentas, defendiendo que la "violencia" taurina está ritualizada y no es comparable a la agresión gratuita.

​5. Riesgos físicos en festejos populares. A diferencia de la plaza de toros (donde el niño es espectador), en los festejos populares (encierros, sueltas) existe un riesgo físico directo. Este argumento sería favorable a las plazas de toros pero no a otros festejos populares como los encierros.

El argumento de la protección psicológica (Postura Crítica)

​Las organizaciones en contra de la presencia de niños (incluida la ONU) sostienen que la exposición a la violencia real afecta el desarrollo emocional.

Impacto del trauma: Se argumenta que ver el sufrimiento y la muerte de un animal de forma pública puede desensibilizar a los niños ante la violencia o, por el contrario, generar traumas y ansiedad.

​Confusión moral: Los críticos señalan que es contradictorio enseñar a un niño a respetar a los animales en el colegio y llevarlo a ver cómo se les hiere en una plaza.

​Accidentes: Ha habido casos de menores heridos o fallecidos al estar en zonas no permitidas o al ser llevados por sus padres a hombros cerca de las reses.


Programas educativos taurinos

1.Escuelas Taurinas para niños:

​Un punto aparte son los niños que no solo asisten, sino que participan como alumnos en escuelas taurinas (empezando a veces desde los 8 o 10 años con "becerradas").

​Los defensores lo ven como una formación profesional técnica y artística temprana, similar a la de un bailarín o un gimnasta de élite.

Los detractores lo consideran una actividad impropia de niños, una forma de trabajo infantil y exposición a riesgos extremos.

2. Charlas taurinas en los colegios. 

La entrada de la tauromaquia en las aulas no es solo una cuestión educativa, sino un choque directo entre el derecho a la "promoción cultural" y la protección del menor frente a la "exposición a la violencia".

¿Qué se enseña exactamente?

Charlas de fomento: Toreros o ganaderos acuden a los colegios (invitados por asociaciones de padres o el centro) para hablar de la ecología de la dehesa, la historia de España o los valores de "esfuerzo y valor".

Las charlas de fomento taurino en los colegios no suelen centrarse en la técnica de la lidia en sí, sino en construir un relato cultural y ecológico que resulte amable y educativo para los menores. El objetivo es desviar la atención de la muerte del animal y poner el foco en la mística y la naturaleza.

​Aquí tienes los puntos exactos que suelen componer el programa de estas visitas:

A. La Ecología y la Dehesa (El argumento verde)

​Se presenta al toro como el "guardián de la dehesa y la biodiversidad".

B. El Ciclo de Vida "Privilegiado"

​Para contrarrestar la imagen del sufrimiento en la plaza, se hace mucho hincapié en cómo vive el animal antes de ese día.

​C. Historia, Arte y Oficios

​Se intenta vincular la tauromaquia con otras disciplinas académicas:

Literatura y Pintura: Se citan a autores como Lorca, Hemingway o Goya para demostrar que los toros son una fuente de inspiración artística de primer orden.

Artesanía: Se muestran los trajes de luces, explicando que son obras de arte hechas a mano que generan empleo en oficios antiguos (sastres, bordadores, talabarteros).

​El Lenguaje: Se enseñan expresiones taurinas que usamos a diario sin saberlo ("dar la puntilla", "cambiar de tercio", "poner los cuernos").

DValores Morales y el "Héroe"

​Se presenta la figura del torero no como un "matador", sino como un modelo de conducta para los jóvenes:

Superación del miedo: Se habla de la valentía y de cómo enfrentarse a los problemas de la vida.

Disciplina y Ritual: Se explica el orden del festejo, el respeto a la jerarquía y la importancia de la tradición.

EDemostración Práctica (Toreo de Salón)

​Para que la charla sea dinámica, se suele llevar material real:

​Los niños pueden tocar un capote (que pesa mucho más de lo que parece) o una muleta.

FTalleres de "Toreo de Salón": Se enseña a los niños a manejar el capote o la muleta con carretones (una cabeza de toro con ruedas), y sin animales reales. 

El objetivo es que vean el toreo como una danza o un deporte plástico, eliminando el factor del animal real y la sangre de la ecuación.

​3. La crítica al contenido

​Los grupos que se oponen a estas charlas argumentan que es una visión sesgada y parcial:

Omisión del final: Critican que no se explique qué ocurre en el "tercio de muerte" ni el dolor que siente el animal.

Sesgo antropomórfico: Argumentan que se atribuyen al toro deseos humanos (como el de "querer morir con dignidad") para justificar el espectáculo.

​4. El marco legal: El "escudo" de la Cultura

​La tauromaquia fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial en 2013. Esto otorga a las administraciones (especialmente en comunidades como Madrid, Castilla-La Mancha o Andalucía) una base legal para:

​Incluir contenidos taurinos en libros de texto.

​Subvencionar visitas de escolares a ganaderías.

​Defender que es "conocimiento de la cultura propia", similar a ir a un museo o aprender folclore.

​5. La objeción de la ONU (El gran obstáculo)

​El Comité de los Derechos del Niño de la ONU se ha pronunciado de forma muy clara contra esto:

​Ha instado a España en varias ocasiones a prohibir la participación de menores en eventos taurinos y su formación en escuelas de tauromaquia para "prevenir los efectos dañinos de la violencia en los niños".

​6. Argumentos en conflicto

A favor (Sector Taurino):

Ecología. Enseñan que gracias al toro se conserva la dehesa, un ecosistema único. 

Libertad de cátedra. Los padres tienen derecho a que sus hijos conozcan las tradiciones de su país. 

Valores Se ensalzan figuras de respeto, disciplina y superación ante el miedo. 

En contra (sector animalista):

Normalización del maltrato. Consideran que enseña a los niños que el sufrimiento animal es arte o diversión.

Trauma. Exponer a los niños a la estética de la lidia puede generar confusión o insensibilidad.

Adoctrinamiento. Los detractores usan este argumento para decir que meter los toros en los colegios es adoctrinamiento en la violencia y que vulnera la sensibilidad del menor.

Lo ven como un intento desesperado de crear nuevos aficionados ante la falta de relevo generacional.

7. ¿Qué está pasando ahora? (2026)

​La situación depende totalmente de quién gobierne en cada comunidad:

​En Madrid y Valencia: Se han impulsado programas para que los escolares visiten el campo bravo y se promocionan las escuelas de tauromaquia como una opción de formación extraescolar.

​En Cataluña o Canarias: Estas actividades están prácticamente desaparecidas o prohibidas de facto.

​El "Pin Parental": En algunas zonas, se ha propuesto que los padres deban autorizar expresamente que sus hijos asistan a una charla taurina, tratándolo como un tema moralmente sensible (igual que la educación sexual).

​Podría verse esto como un intento de construir una narrativa. Si al niño se le enseña que el toro es un "colaborador" en un rito heroico, es difícil que de adulto vea al animal como una víctima. 

El sector taurino intenta evitar que el joven vea al toro como el "enemigo forzado" de la fiesta, sino como una figura mítica.

 

¿LOS ESPECTÁCULOS TAURINOS SON CULTURA?

Esta es, quizás, la pregunta más compleja del debate porque la respuesta depende de qué definición de "cultura" se utilice. No hay un consenso universal, sino un choque entre la definición antropológica y la definición ética.

El argumento de que SÍ es cultura

​Desde un punto de vista descriptivo e institucional, la tauromaquia cumple con los requisitos de un fenómeno cultural:

Reconocimiento Legal: En España, la Ley 18/2013 declara la tauromaquia como Patrimonio Cultural. Esto obliga al Estado a protegerla y fomentarla.

​Legado Artístico: Ha sido musa de grandes genios. Sin los toros, no existirían obras fundamentales de Goya, Picasso o Dalí; ni la literatura de Lorca o Hemingway; ni gran parte del cancionero popular y el flamenco.

Identidad y Rito: Para sus defensores, es un "rito sacrificial" que conecta al hombre moderno con la naturaleza y la tragedia griega. Tiene un lenguaje propio (el léxico taurino está integrado en el español cotidiano: "cambiar de tercio", "dar la puntilla", "ver los toros desde la barrera").

Tradición Antropológica: Es una manifestación que ha pasado de padres a hijos durante siglos, configurando la arquitectura de los pueblos (plazas de toros) y sus calendarios festivos.

El argumento de que NO es cultura (o no debería serlo)

​Desde un punto de vista ético y evolutivo, los críticos sostienen que el maltrato no puede ser cultura:

La Ética como límite: Se argumenta que la cultura debe ser una herramienta de progreso humano. Si una tradición se basa en el sufrimiento de un ser sintiente, pierde su valor cultural para convertirse en barbarie.

Falacia de la Tradición: Que algo sea antiguo o tradicional no lo convierte automáticamente en "cultura digna de preservarse". Prácticas como el pesebre de esclavos o la exclusión de la mujer fueron "tradición" y hoy se consideran incultas.

Evolución Social: Los críticos señalan que la cultura es algo vivo que debe adaptarse a la sensibilidad de su época. La sociedad actual valora la empatía animal, por lo que una actividad que celebra la muerte violenta choca con los valores culturales modernos.

Cultura vs. Espectáculo: Algunos argumentan que la tauromaquia es más un espectáculo basado en el morbo y la sangre que una expresión artística real, comparándola más con el circo romano que con el teatro.

​La postura de la UNESCO

​Un punto clave es que la tauromaquia no ha sido incluida en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, a pesar de los intentos de varios países. El organismo ha evitado pronunciarse para no entrar en un conflicto ético que divide a la opinión pública internacional.

Resumen del conflicto

​Para el aficionado, la cultura es el vínculo histórico y estético con el rito.

​Para el detractor, la cultura es la evolución moral que rechaza la violencia.


¿LA TAUROMAQUIA ES UN ESPECTÁCULO SÁDICO?

Esta es una de las preguntas más frecuentes y cargadas emocionalmente en el debate. Para responderla con rigor, hay que distinguir entre la intención del espectador y el resultado del espectáculo.

​Desde un punto de vista psicológico y social, la respuesta es compleja:

​1. El argumento del sadismo (Postura Crítica)

​El sadismo se define como la obtención de placer a través del dolor ajeno. Quienes sostienen que el aficionado tiene rasgos sádicos argumentan que:

Presencia del daño: Es imposible ignorar que el eje central del espectáculo es la herida, el sangrado y la muerte del animal. Si el espectador aplaude o disfruta, está validando ese sufrimiento.

Consumo de violencia: Desde esta perspectiva, pagar por ver cómo se clavan objetos punzantes en un ser vivo implica una falta de empatía o un placer derivado de la dominación y el castigo físico.

Desensibilización: Los críticos sugieren que el aficionado ha "normalizado" la violencia de tal forma que ya no percibe el dolor del toro como algo negativo, sino como un entretenimiento.

​2. La perspectiva del aficionado (Postura Defensora)

​La inmensa mayoría de los aficionados rechaza la etiqueta de "sádico" basándose en su enfoque mental:

​El foco en la estética, no en la herida: El aficionado afirma que no va a la plaza a ver "sufrir" al toro, sino a ver el arte del torero, la bravura del animal y la coreografía del riesgo. Para ellos, el dolor es un "accidente inevitable" o un medio técnico, pero no el objetivo del disfrute.

Respeto y admiración: Paradójicamente, el aficionado suele decir que "ama al toro". Su placer proviene de ver la fuerza y la casta del animal, no de su agonía. Si un torero hace sufrir al animal innecesariamente (por falta de técnica), el público suele pitar y mostrar desaprobación.  

Catarsis y Rito: Muchos lo ven como una representación trágica del triunfo de la inteligencia humana sobre la fuerza bruta de la naturaleza, similar a cómo alguien disfruta de una película bélica o una tragedia de Shakespeare sin ser un belicista o un asesino.

​3. ¿Qué dice la psicología?

​Estudios psicológicos sobre la afición taurina no han llegado a una conclusión que catalogue a los aficionados como sádicos clínicos. Los expertos suelen hablar de otros fenómenos:

Disonancia cognitiva: El aficionado separa el "dolor del animal" del "arte de la lidia" para poder disfrutar del espectáculo sin sentir culpa.

Identidad grupal: El disfrute viene más de la pertenencia a una comunidad, la fiesta, la música y la tradición que del acto violento en sí.

​4. La diferencia entre "Crueldad" y "Sadismo"

​Es importante matizar los términos:

​El sadismo implica disfrutar porque hay dolor.  

La crueldad puede ser la indiferencia ante el dolor ajeno para conseguir otro fin (en este caso, el entretenimiento o la emoción estética).

Muchos críticos consideran que, aunque el aficionado no sea un sádico (que busca el dolor por el dolor), sí participa en un acto de crueldad por omisión de empatía.

​En última instancia, el debate se reduce a si es posible separar la belleza del movimiento de la sangre que se derrama. Para un detractor, es imposible; para un aficionado, son dos cosas distintas.

La mente taurina.  

Aquí te explico cómo funciona la mente del aficionado para que esos dos pensamientos contradictorios ("Amo al toro" y "Acepto su muerte") puedan coexistir:

​1. El mecanismo de la Sublimación

​La disonancia cognitiva ocurre cuando tus valores chocan con tus actos. El taurino resuelve esto elevando el sufrimiento a la categoría de rito:  

​No ven "maltrato", ven una "lucha heroica".

2. Humanización. 

Dotar a un animal de personalidad se conoce técnicamente como
antropomorfismo o humanización, que es la tendencia a atribuir características, emociones, intenciones y comportamientos humanos a animales 

Aunque los animales tienen sus propias formas de comportamiento (etología) y diferencias individuales, el antropomorfismo transforma nuestra percepción para relacionarnos con ellos. Es la interpretación de esa personalidad a través de un "filtro humano". En resumen, antropomorfizar  a un animal es proyectar nuestra propia identidad en ellos. 

Al dotar al toro de emociones o rasgos humanos (valentía, nobleza, honor), el aficionado siente que la muerte en el ruedo es un sacrificio con sentido, muy distinto a la muerte anónima en un matadero. Se interpretan comportamientos instintivos como emociones complejas humanas

Narrativa y visualización: Esta humanización se construye mediante la Narrativa de la corrida, donde abundan los rasgos psicológicos del animal, y la Visualización del espectáculo de luces: 

Antropomorfismo trágico. En el toro de lidia, no solo vemos un animal; vemos una construcción cultural de valores humanos proyectados sobre su biología.  
 
La Tragedia Griega: Se estructura como una obra teatral en tres actos (tercios). El toro es el "antagonista necesario": sin su bravura y su peligro, el héroe (torero) no tiene valor.
 
Para dotar a un animal de esta personalidad específica, debemos descomponer la "lidia" en rasgos psicológicos:
 
El Concepto de "Trapío" y Presencia. En la narrativa taurina, la personalidad empieza por el físico. No es solo tamaño, es actitud. La mirada y el porte
 
La narrativa en la salida (arrojo), castigo y muerte
 
 Conceptos Clave para la Caracterización
  • Bravura: No es agresividad ciega. Es la voluntad de acometer y embestir siempre que se le cite, sin buscar la huida.
  • Nobleza: La previsibilidad. Un animal "noble" en esta narrativa es aquel que sigue las reglas del juego y no "engaña" (no busca el cuerpo del hombre, sino el engaño).
  • Sentido: Cuando el animal aprende y empieza a entender la estrategia de su oponente. Se vuelve peligroso porque desarrolla "inteligencia" táctica. 
  • Humillación: El acto físico de bajar la cabeza, interpretado como sumisión o entrega.

El Conflicto: Instinto vs. Rito
La verdadera personalidad taurina surge del conflicto entre el instinto de conservación (querer vivir) y la acometividad (querer atacar). Un animal con esta narrativa parece impulsado por un "deber" o un "honor" que está por encima de su propio instinto de supervivencia.
  
 3. La Compartimentación (El "Toro" vs. los otros animales)

​Muchos aficionados son grandes amantes de los animales, tienen mascotas y se indignan ante el abandono de un perro. Aquí la disonancia se resuelve separando al toro de lidia del resto de la fauna:

​El toro de lidia es visto como una entidad casi mitológica.

​Para el aficionado, el toro no es un "animal doméstico", sino un animal salvaje cuya razón de ser es la pelea. Si no pelea, "no es toro". Esta etiqueta mental les permite aplicar una ética diferente a esta especie concreta.

4. El lenguaje como anestésico

​El lenguaje taurino es experto en evitar palabras que activen la disonancia:

​No se dice "apuñalar", se dice "estocar". No se dice "herida", se dice "castigo". No se dice "matar", se dice "recetar la suerte suprema".

Este vocabulario técnico crea una distancia emocional entre el espectador y la realidad biológica del dolor.

​5. La disonancia frente a la evolución social

​El mayor foco de disonancia hoy no es el toro en sí, sino la presión social:

​El aficionado se ve a sí mismo como una buena persona, pero la sociedad (especialmente los jóvenes) lo etiqueta como "cruel" o "asesino".

​Para resolver esta disonancia, el aficionado suele refugiarse en el grupo: "Los que no lo entienden es porque no conocen el campo", "Son urbanitas que creen que la carne viene de bandejas de plástico". Esto refuerza su identidad frente al ataque externo.

¿Es realmente disonancia o es una escala de valores distinta?

​Lo que para un crítico es una contradicción lógica, para el taurino es una jerarquía de valores:

​Valor A: La vida biológica del animal. Valor B: La preservación de la dehesa, la raza, el rito y el arte.

​El taurino elige el Valor B sobre el A. No es que no vea que el toro muere; es que cree que lo que se obtiene a cambio (el arte, la ecología de la dehesa, la tradición) es superior a la vida individual de ese animal.

El autoengaño en la mente taurina

Para alguien que observa el rito con una mirada racional del siglo XXI, lo que ocurre en la mente del aficionado tiene todos los ingredientes de un mecanismo psicológico de defensa.

1. El autoengaño de la "Igualdad"

​El taurino suele decir: "El toro tiene una oportunidad de salvarse" (el indulto). La realidad: Solo se indultan aproximadamente entre el 0.5% y el 1% de los toros lidiados.

​El autoengaño: El aficionado se aferra a esa posibilidad mínima para convencerse de que la corrida es un "duelo justo". Es una forma de aliviar la culpa: si existe la posibilidad de piedad, entonces no es una ejecución, sino un combate.

​2. La irracionalidad del "Amor al Toro"

​Es la frase que más choca a los detractores: "Nadie ama más al toro que el ganadero y el aficionado".

​La paradoja: Es difícil encontrar otra situación en la vida donde "amar" a alguien implique pagar para verlo ser herido y muerto.

​La explicación: Aquí hay una desconexión entre el amor a la especie y el amor al individuo. El taurino ama al "toro" como concepto, como raza y como icono, pero sacrifica al animal individual. Para la razón moderna, esto es una contradicción total; para el taurino, es una forma de ecologismo radical.

​3. La racionalización (Dar razones lógicas a algo emocional)

​Cuando una persona se siente atacada por algo que ama, empieza a fabricar razones que parezcan objetivas para justificar su pasión:

​"Si no hubiera toros, la dehesa desaparecería": Esto es una verdad a medias (se podrían criar vacas mansas o usar para turismo rural).

​"El toro de lidia se extinguiría": También es matizable (podría preservarse como especie protegida sin necesidad de lidiarla).

Estas razones funcionan como una coraza racional para proteger un sentimiento que, en el fondo, es puramente emocional y visceral.

​4. La "Ceguera Selectiva"

​Durante una corrida, el aficionado entrena su ojo para ver la muleta, el trazo, la elegancia del torero y la embestida del toro. Literalmente "deja de ver" la sangre.

​Es un proceso similar al que ocurre cuando alguien come carne: disfruta del sabor y del plato (estética/placer) mientras su cerebro bloquea la imagen del matadero (realidad biológica). El taurino hace lo mismo, pero en vivo.

5. El mecanismo de la distracción o la desviación. ​Cuando se quedan sin argumentos biológicos, suelen saltar a otros temas: "¿Y qué pasa con los pollos que te comes?" o "¿Y el estrés de los perros en los pisos?". Es la falacia del "y tú más" (tu quoque). Les sirve para desviar la atención de la falta de libertad del toro y centrarla en las hipocresías de la sociedad moderna. 

​¿Es irracional?

​Sí, desde un punto de vista puramente ético y lógico. No hay un argumento científico que demuestre que el toro "disfruta" de la lidia o que el dolor desaparece por la adrenalina (aunque los taurinos citen estudios sobre las betaendorfinas).

​Pero el ser humano no es solo razón. Los humanos somos expertos en mantener creencias irracionales si estas nos dan identidad, sentido de pertenencia o placer estético. 

El problema del taurino hoy es que el "autoengaño" solo funciona para ellos. El resto de la sociedad ha roto el hechizo y ya solo ve la parte física: el dolor.

¿Puede haber entendimiento entre taurinos y antitaurinos? 

Es un diálogo de sordos porque no solo defienden posturas distintas, sino que habitan realidades  percibidas de forma opuesta. 

Para entender por qué el diálogo está roto, mira cómo procesa cada bando el mismo estímulo: 

1. ​El muro del lenguaje y la percepción psicológica de la realidad

​​Ante la sangre: ​El animalista ve hemorragia, trauma y fin de la vida. Es una señal de alarma biológica. ​El taurino ve el "castigo" necesario para que el toro humille y la faena gane en profundidad. Es un elemento técnico del rito.

​Ante el toro que embiste: El animalista ve un animal desesperado, confundido y defendiéndose de una agresión. El taurino ve un animal "creciéndose" ante el castigo, demostrando su casta y su propósito existencial.

2. ​El conflicto de "Identidad" vs. "Ética"

​Para el taurino, el ataque a la fiesta es un ataque a su identidad, a sus abuelos, a su tierra y a su libertad. Por eso reacciona de forma irracional y defensiva: siente que le están llamando "monstruo" por algo que él considera sagrado.

​Para el animalista evitar el sufrimiento es lo fundamental, la defensa del toro es un imperativo ético global. No es algo cultural o local, es una cuestión de justicia básica que está por encima de cualquier tradición.

Instinto, voluntad, libertad y Destino 

1. La confusión entre Instinto y Voluntad

​El taurino suele decir: "El toro quiere pelear". Pero, el toro no "quiere" en el sentido humano de la palabra; el toro reacciona por instinto y no por voluntad propia. Todo en su vida desde antes de nacer está determinado por su criador, no elige nada.

​Su embestida es un mecanismo de defensa ante una provocación (el movimiento del capote).

​El torero elige estar allí por gloria, dinero o pasión. El público elige pagar una entrada. 

El toro en cambio es el único que está ahí por la fuerza. ​La libertad es inexistente para el animal. Atribuirle "deseo de gloria" o "ganas de morir con dignidad" es una antropomorfización (darle rasgos humanos que no tiene) que sirve para lavar la conciencia del espectador y justificar la fiesta. ​El "deseo" del toro es solo su instinto de supervivencia manipulado.

El toro no tiene inteligencia ni entendimiento humano. Es el único que no sabe porqué ni para qué está allí. 

​2. El mito del "Destino Natural"

​El argumento de que "el destino del toro es la plaza" es una construcción cultural, no biológica. ​El destino es impuesto, no natural.

Selección Artificial: El Toro de Lidia no es un producto de la naturaleza o la evolución salvaje, sino un producto de ingeniería genética humana de los últimos tres siglos. Se ha seleccionado a los ejemplares más agresivos para perpetuar un espectáculo.

​Decir que "la plaza es su destino" es como decir que el destino de un perro de pelea es el ring; es un destino impuesto por el creador del animal para su propio beneficio, no una necesidad del animal.

3. ​La Falacia de la "Deuda"

​El autoengaño taurino se completa con la idea de una "deuda de honor": "Te doy 4 años de vida de rey en la dehesa a cambio de 20 minutos de lucha en la plaza".

​Esta es una lógica puramente humana y transaccional. El toro no puede firmar ese contrato. No sabe ni entiende que su vida de bienestar es un "pago" por su muerte pública. Para el toro, esos 20 minutos de estrés, dolor y asfixia no se compensan con los años anteriores; para él, solo existe el presente del sufrimiento.

​En conclusión, La tauromaquia necesita creer en el engaño irracional de que el toro es un agente libre y heroico para que el espectáculo sea moralmente aceptable. Si aceptan —que es un animal instintivo, seleccionado artificialmente y obligado a estar allí—, el "arte" se convierte inmediatamente en abuso.

​Esa es la razón por la que el aficionado nunca te dará la razón en este punto: aceptar la falta de libertad del toro es aceptar que la base de su pasión es una injusticia biológica. Esto obligaría al aficionado a verse a sí mismo no como un "amante de la cultura", sino como alguien que disfruta de la dominación de un ser sintiente sin voz.

Para mantener esa justificación, el aficionado suele recurrir a tres "escudos" finales:

​1. El argumento de la "Dignidad de la Raza"

​Dirán que, sin la plaza, esa raza (creada por el hombre) se extinguiría. Prefieren que el animal sufra en público a que la "obra de ingeniería" que es el toro de lidia desaparezca. Es un tipo de esteticismo radical: la belleza del tipo de animal justifica el método de su mantenimiento.

​2. El "Toro como Guerrero" (Antropomorfismo o humanización)

​Para evitar ver al toro como una víctima, lo elevan a la categoría de enemigo respetado. Dicen que el toro "se crece" y que su "bravura" es una forma de voluntad.

​Es un autoengaño necesario: Si el toro es un héroe, el torero es un artista. Si el toro es solo un animal confundido, el torero es un verdugo.

​​El fin de una era. Lo que estamos viviendo es el choque entre una mentalidad pre-científica (donde los animales eran símbolos, herramientas o actores de ritos) y una mentalidad post-humanista (donde entendemos la neurología del dolor y la etología animal).


PERFIL DEL PÚBLICO, POLITICA Y TOROS 

La evolución del perfil del aficionado

 La evolución refleja el cambio de mentalidad de la sociedad moderna. Hemos pasado de una afición masiva y transversal a una mucho más envejecida, polarizada y, en ciertos sectores, elitista.

​​1. El cambio demográfico (Envejecimiento)

​El perfil del aficionado actual ha subido notablemente de edad.

​Antes: Era una actividad familiar donde los niños asistían con sus abuelos de forma natural. Era el espectáculo de masas por excelencia en España y Latinoamérica.

​Hoy: Existe una "brecha generacional". La mayoría de los asistentes habituales superan los 50 o 60 años. Los jóvenes que asisten suelen hacerlo por vínculos familiares muy fuertes o por pertenecer a círculos sociales donde la tauromaquia se defiende como un símbolo de identidad política o cultural.

​2. De la "Fiesta del pueblo" al evento de nicho

​Tradicionalmente: Los toros eran el centro de todas las clases sociales. El obrero y el empresario compartían el tendido. Era conocido como la Fiesta Nacional.

​Evolución: Se ha producido una "elitización" en las grandes ferias (como Madrid, Sevilla o México). Las entradas son caras y el ambiente en los palcos se ha vuelto más exclusivo y vinculado a sectores empresariales o políticos. 

Por otro lado, la afición más "popular" se ha refugiado en los festejos de calle (encierros, recortes), que conservan un público más joven y activo que las corridas en plaza.

​3. El "Aficionado Turista"

​En ciudades como Sevilla, Pamplona o Madrid, el perfil ha mutado hacia el turista internacional.

​Muchos espectadores actuales son personas que acuden una sola vez por curiosidad cultural ("la experiencia española"), sin conocer las reglas ni la técnica. Esto genera fricciones con el "aficionado cabal" (el experto), que critica la pérdida de seriedad y rigor en las plazas.

​Evolución del interés (Tendencia)

Según las distintas encuestas en los últimos tiempos la afición por las corridas de toros (Plazas) ha caído mucho y ha aumentado el rechazo. 

De acuerdo con los datos oficiales de la Estadística de Asuntos Taurinos del Ministerio de Cultura,  el número de espectáculos de corridas de toros  ha bajado a menos de la mitad en los últimos 15 años. El porcentaje de personas que habitualmente acuden a corridas de toros ha bajado un 18% en los últimos 20 años.

​Presión social y animalista: El activismo ha logrado que el maltrato animal pase de ser una opinión marginal a ser un tema de debate político central, lo que ha "estigmatizado" el espectáculo para gran parte de la población.

Resumen de la situación en 2026: La tauromaquia está en una fase de "atrincheramiento": se mantiene fuerte en las corridas de toros de grandes ferias y plazas de primera categoría (Madrid, Sevilla, Pamplona), asi como en los festejos populares de pueblo (encierros, etc.). 

Sin embargo las corridas están desapareciendo del resto de plazas y de las de muchos países hispanoamericanos donde antes era legal. 

Los festejos populares de pueblo representan actualmente el 90% de la actividad taurina.

​4. La politización del perfil

​Este es uno de los cambios más drásticos del siglo XXI.

Antiguamente: La tauromaquia no tenía un color político exclusivo; había aficionados de izquierda, derecha y sindicatos.

​Hoy: El perfil del aficionado se ha alineado frecuentemente con posturas conservadoras o nacionalistas

Debido a los ataques del activismo animalista y las prohibiciones en ciertas regiones, muchos aficionados ahora ven el ir a la plaza como un acto de resistencia política o defensa de la unidad nacional, más que como un simple gusto artístico.

El tema de los toros en España ha dejado de ser una cuestión meramente cultural para convertirse en una de las herramientas de polarización política más potentes del país. 

Actualmente, la postura sobre la tauromaquia se utiliza a menudo como un "marcador de identidad" ideológica.

​Aquí te detallo cómo se posicionan los bloques y las tensiones que genera:

A. El bloque de la "Identidad Nacional" (Derecha)

​Para partidos como Vox y el PP, los toros son un símbolo de la tradición española, la libertad individual y la soberanía frente a "imposiciones externas" o agendas globales.

​Vox: Ha hecho de la defensa de la caza y los toros un eje central de su programa. Defienden que es una parte esencial de la "España real" y proponen protegerla por ley como Patrimonio Cultural.

​PP: También defiende la fiesta, aunque con matices según la región. El gobierno de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, por ejemplo, ha blindado la tauromaquia como un activo económico y turístico estratégico, aumentando las subvenciones y promocionando las escuelas taurinas.

El PP fue el principal impulsor de la ley que declaró en 2013 la tauromaquia como patrimonio cultural en España. Al ser declarada Patrimonio Cultural Inmaterial, la tauromaquia pasó a ser competencia del Estado. Esto sirvió para blindar las corridas frente a prohibiciones autonómicas (como ocurrió en Cataluña, donde el Tribunal Constitucional anuló la prohibición basándose en esta ley). 

En octubre de 2025, el PP lideró una iniciativa en el Congreso de los Diputados para pedir al Gobierno que defienda la inscripción de la tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO.

 ​B. El bloque del "Bienestar Animal" y el "Progresismo" (Izquierda)

​Para partidos como Sumar, Podemos y los partidos nacionalistas/independentistas, los toros son vistos como un residuo del pasado que no encaja con los valores de una sociedad moderna y compasiva.

​Sumar / Podemos: Defienden la eliminación de las subvenciones públicas y, a largo plazo, la prohibición de los festejos con sangre. Recientemente, el Ministerio de Cultura (bajo gestión de Sumar) eliminó el Premio Nacional de Tauromaquia, lo que provocó un choque frontal con las comunidades autónomas del PP.

​PSOE: Se encuentra en una posición incómoda. Mientras que la base más joven y urbana del partido es claramente antitaurina, hay una parte del "PSOE histórico" (especialmente en Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía) que defiende los toros por su peso económico en el mundo rural. 

C. El factor Nacionalista: Cataluña y País Vasco

​En estas regiones, el debate no es solo sobre los animales, sino sobre la soberanía:

​En Cataluña, la prohibición de las corridas en 2010 fue vista por muchos como un gesto de "desconexión" con la cultura española. 

Curiosamente mantienen los Correbous (fuego y cuerdas) porque se consideran una tradición genuinamente catalana, lo que genera críticas por incoherencia.

​En el País Vasco, ciudades como San Sebastián han tenido periodos de prohibición dependiendo de si gobernaba la izquierda abertzale (Bildu) o el PNV.

D. La "Guerra de las Competencias"

​La política taurina se juega hoy en un tablero de ajedrez legal entre el Estado y las Comunidades Autónomas:

​Cuando una comunidad o ayuntamiento intenta prohibir los toros, el Tribunal Constitucional suele anular la prohibición argumentando que la tauromaquia es Patrimonio Cultural Inmaterial de España, y que ninguna región tiene competencia para prohibir algo que el Estado ha declarado "cultura".

​La estrategia actual: Como no pueden prohibirlos directamente por ley, los partidos antitaurinos utilizan la vía económica: retirar subvenciones, endurecer las normativas sanitarias y de seguridad para que el festejo sea inviable económicamente para el organizador.

​E. ¿Es un debate que gana o pierde votos?

​La España Rural: Para muchos políticos, atacar los toros es suicidio electoral en provincias como Salamanca, Ciudad Real o Cáceres, donde el toro es motor económico.

​La España Urbana: En las grandes ciudades, la postura antitaurina es mayoritaria. Los partidos captan votos jóvenes prometiendo una Ley de Bienestar Animal más estricta.

 

OTROS ESPECTÁCULOS CON MALTRATO

1. Otros espectáculos taurinos

Toro de cuerda:  

El animal corre atado por una soga. 

El estrés es principalmente por el esfuerzo físico y los tirones en el cuello.

​Toro embolado: 

¿Donde se celebra? El
toro embolado se celebrada en diversas localidades de España, principalmente en la Comunidad Valenciana, el sur de Cataluña (Tierras del Ebro) y Aragón.
¿En que consiste? Se caracteriza por colocar en las astas del toro un herraje metálico con bolas de estopa empapadas en resina, cera o materiales inflamables a las que se les prende fuego. Una vez "embolado", el animal es liberado en las calles o en una plaza para que los participantes corran frente a él.

¿Que daños puede provocar? Pánico y terror por no poder escapar de las llamas. Agotamiento muscular. Respuesta metabólica elevada por el estrés, pudiendo en casos extremos provocar paros cardiacos. Riesgo de quemaduras. Traumatismos al golpeare por la desorientación que causa el fuego.

​El toro de la Vega:

¿En que consiste? El toro era conducido por corredores y jinetes desde el centro del pueblo hasta campo abierto (la Vega del río Duero). Una vez en la Vega, los participantes (a pie o a caballo) se enfrentaban al toro provistos de lanzas. El objetivo era abatir al animal clavándole la lanza en los costados o el lomo.

En el siglo XXI, el festejo ha cobrado mayor notoriedad, debido a las protestas en contra que denuncian el sufrimiento al que es sometido el toro. Por ese motivo, en 2016 la Junta de Castilla y León prohíbe el uso de lanzas y la muerte del animal en el festejo. De tal forma que se podrá seguir celebrando el torneo, pero como un encierro ordinario.

Bous a la Mar (en español Toros al Mar):

¿Donde se celebra? Se celebrara en localidades de Cataluña y tras su prohibición sólo en la Comunidad Valenciana 

¿En que consiste? El festejo tiene lugar en una plaza abierta al mar situada en el puerto o en las playas  de las localidades donde se celebra. Los corredores citan al toro para llamar su atención, y se tiran al agua para evitar las embestidas del toro y lograr que caiga al agua.

¿Que daños puede provocar? Caída al agua: El toro no es un animal nadador por naturaleza; la caída al mar le genera angustia y desorientación al intentar encontrar un punto de apoyo. Fracturas al colisionar con el dique antes de caer al mar. Lesiones internas como neumonía por la entrada de agua. Estrés extremo que puede llegar a provocar incluso paro cardiaco

 

2. Otras actividades con muerte de animales. Espectáculos y deportivas

Espectáculos de Muerte Pública 

(Tauromaquia vs. Peleas). Peleas de Gallos y de Perros: 

Similitud: Se basan en la supuesta "naturaleza agresiva" del animal.

Diferencia: En la mayoría de los países hispanos, las peleas de perros están prohibidas y penadas. Las de gallos son ilegales en casi toda España (excepto excepciones muy específicas en Canarias y Andalucía en declive) y en muchos países de América. 

​Caza Deportiva: Diferencia: La caza no suele ser un espectáculo ante miles de personas en un recinto. Sin embargo, los críticos argumentan que ambas comparten el disfrute de la muerte de un animal por ocio.


¿SON RENTABLES LOS ESPECTÁCULOS TAURINOS SIN SUBVENCIONES?​

La respuesta corta es: en su gran mayoría, no.

​Sin el apoyo de las administraciones públicas y de las subvenciones europeas indirectas, la tauromaquia tal y como la conocemos hoy colapsaría económicamente. Se convertiría en un espectáculo de nicho, extremadamente caro y limitado a unas pocas plazas grandes.

¿Deberíamos pues pagar con nuestro dinero a través de los impuestos la diversión en espectáculos de los demás, y aún más si ello implica maltrato a animales? 

​Aquí te detallo los tres pilares que sostienen financieramente el sector y qué pasaría si se quitaran:

​1. Las Ganaderías y la PAC (Unión Europea)

​Las ganaderías de lidia no reciben dinero de la UE por "criar toros bravos", sino por superficie de terreno y mantenimiento de la dehesa a través de la Política Agraria Común (PAC).

​El déficit: Criar un toro cuesta entre 4.000 € y 5.000 €. En las plazas de tercera o cuarta categoría, el empresario paga al ganadero mucho menos de lo que costó criar al animal.

​El rescate: Los ganaderos cubren esas pérdidas gracias a los pagos por hectárea de la PAC. Sin ese "sueldo base" de Europa, casi ninguna ganadería de lidia sería rentable solo vendiendo toros para lidiarlos.

​2. Los Festejos Populares y los Ayuntamientos

Este es el punto donde la subvención es más directa.

​Presupuestos municipales: La inmensa mayoría de los encierros, toros embolados y novilladas de pueblo se pagan directamente con los impuestos de los vecinos. El coste de alquilar los toros, los seguros médicos obligatorios y las ambulancias supera con creces lo que se recauda (si es que se cobra entrada).

Dependencia política: Si un ayuntamiento decide retirar la partida de "festejos taurinos", el evento desaparece automáticamente porque no es capaz de autofinanciarse mediante patrocinadores privados o venta de tickets.

​3. Las Grandes Plazas (¿La excepción?)

​Las plazas de primera categoría (Las Ventas en Madrid, La Maestranza en Sevilla, Pamplona) son las únicas que pueden ser rentables por sí mismas gracias a:

Venta de abonos y entradas: En Madrid, por ejemplo, la feria de San Isidro recauda millones.

Derechos de televisión: Las plataformas de streaming o canales especializados pagan sumas importantes por retransmitir.

​Sin embargo: Incluso estas plazas dependen a veces de que la administración pública (la Comunidad de Madrid, por ejemplo) rebaje el "canon" (alquiler) de la plaza o invierta en reformas del edificio (que suelen ser monumentos históricos), lo que supone una subvención indirecta masiva.

¿Qué pasaría si se eliminaran todas las ayudas mañana?

Cierre masivo de ganaderías: Solo sobrevivirían las más famosas (como Miura o Victorino Martín) que pueden cobrar precios "premium".

​Fin de los toros en los pueblos: El 90% de los ayuntamientos dejarían de celebrarlos por la presión presupuestaria.

​El "Efecto Ópera": Los toros se volverían un espectáculo de lujo. Las entradas tendrían que subir de precio drásticamente para cubrir los costes reales, alejando al público general y convirtiéndolo en algo exclusivo para élites en grandes ciudades.

​En resumen, la tauromaquia actual no funciona bajo las leyes del libre mercado, sino bajo un modelo de protección cultural y política.