miércoles, 28 de enero de 2026

CONTRA LOS ESPECTACULOS TAURINOS

Tradicionalmente las corridas de toros en España era un espectáculo de masas, donde asistían gentes de distintas clases sociales y distintas afinidades políticas. Se denominaba la Fiesta Nacional. 

Según el Ministerio de Cultura y las distintas encuestas, en los últimos tiempos,  la afición por las corridas de toros (Plazas) ha caído mucho y ha aumentado el rechazo. 

Tanto las corridas  como las personas que asisten ha bajado a menos de la mitad en los últimos 15 años. Hay poco relevo generacional. El público asistente es mayor. El interés entre los jóvenes es mínimo. 

Las grandes plazas (San Isidro en  Madrid, Feria de Sevilla, Fallas de Valencia) son las que mejor se mantienen, y se siguen llenando mientras desaparecen las demás.

Sin embargo, los festejos taurinos (encierros, etc.) sigue siendo un espectáculo de masas en los sitios donde se celebran. De hecho estos festejos representan el 90% de la actividad taurina.

También se ha convertido en un tema de identidad político.

 

Argumentos más comunes a favor de los espectáculos taurinos y sus respectivos contraargumentos:

 

​1. El argumento cultural y tradicional

​A favor: Se considera una "Seña de Identidad" y una herencia histórica, que ha influido en la pintura (Goya, Picasso), la literatura (Lorca) y la música. Es vista como un rito ancestral que celebra la valentía y la tragedia.

​Contraargumento: La tradición no justifica la crueldad. Muchas prácticas históricas (como el circo romano o ciertos sacrificios) fueron abolidas al evolucionar la sensibilidad ética de la sociedad. La cultura debe ser dinámica y descartar el sufrimiento animal como espectáculo.

​2. El argumento económico

​A favor: Genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos (ganaderos, toreros, personal de plazas, hostelería). Además, supone una inyección económica importante en ferias locales y atrae turismo.

​Contraargumento: Muchos sectores taurinos dependen de subvenciones públicas (fondos de la UE para ganadería o ayudas culturales locales). Los críticos argumentan que ese dinero podría invertirse en actividades culturales sin maltrato animal que también generen empleo.

​3. El "estilo de vida" del toro

​A favor: A diferencia del ganado industrial, el toro de lidia vive en libertad en el campo durante 4 o 5 años con los mejores cuidados, en lugar de pasar una vida corta y hacinada en una granja intensiva.

​Contraargumento: Una vida digna no es un "pago" por una muerte agónica. El bienestar previo no anula el hecho de que el animal es sometido a un castigo físico público y prolongado que busca mermar sus facultades antes de la muerte.

​4. El argumento ecológico y de biodiversidad

​A favor: La existencia de la industria taurina permite la conservación de las Dehesas, ecosistemas únicos que albergan una gran biodiversidad. Sin las corridas, el toro de lidia (una raza específica) se extinguiría al no ser rentable para carne.

​Contraargumento: La conservación de la Dehesa no tiene por qué depender de la muerte del toro pues tiene múltiples usos; puede protegerse mediante normativas ambientales, subsidios ambientales, turismo ecológico, etc. 

Además, la cría de un animal para ser lidiado no justifica éticamente el proceso de estrés y dolor final.

5. El toro de lidia desaparecería si no fuera por los espectáculos taurinos.

Desde el conservacionismo, la biología y la economía, existen contraargumentos sólidos que cuestionan esta "inevitabilidad".

​a) El toro de lidia no es una "especie", sino una raza

​Desde el punto de vista biológico, el toro de lidia es una variedad de la especie Bos taurus.

​El contraargumento: La extinción biológica solo se aplica a especies (como el lince ibérico o el águila imperial). El toro de lidia es el resultado de una selección artificial humana basada en el comportamiento (la bravura). 

Si desaparecen las corridas, no se pierde una especie única en la naturaleza, sino una raza creada para un fin específico, similar a como han desaparecido razas de perros de caza o caballos de guerra sin que suponga una tragedia ecológica.

​b) ¿Es realmente "puro" el toro de lidia?

​El contraargumento: La selección actual del toro busca un animal que "embista bien" (que sea predecible para el torero), lo que ha alterado su genética original hacia una mayor nobleza y menor ferocidad real. 

Por tanto, la "pureza salvaje" que se intenta proteger ya es, en gran medida, un producto comercial moldeado por la industria.

​c) El argumento de la "vida artificial"

​Los críticos cuestionan la moralidad de criar a un animal solo para que muera en un espectáculo.

​El contraargumento: Mantener una raza viva bajo la premisa de que debe ser torturada públicamente para justificar su existencia es un dilema ético insostenible para muchos. 

Es lo que se conoce como "el argumento del creador": el hecho de que alguien cree una vida no le otorga el derecho moral a decidir que esa vida debe terminar en sufrimiento.

 

¿EL TORO SUFRE?

​Mientras que la ciencia veterinaria y la biología actual ofrecen datos sobre el sistema nervioso del toro, el mundo taurino tiene una interpretación distinta basada en la adrenalina y el rito.

​La Perspectiva Científica (Contra la tauromaquia)

​La mayoría de las asociaciones veterinarias internacionales y estudios de fisiología animal sostienen que el toro experimenta un sufrimiento intenso:

​Dolor Nociceptivo: Las puyas, banderillas y el estoque atraviesan piel, músculos, nervios y vasos sanguíneos. Esto activa los receptores del dolor de forma masiva.

Estrés y Miedo: El toro es un animal herbívoro y gregario. Sacarlo de su entorno, transportarlo y enfrentarlo a ruidos, luces y estímulos desconocidos le provoca un colapso de cortisol (la hormona del estrés).

Agotamiento Metabólico: El esfuerzo físico extremo en un tiempo tan corto provoca una caída del pH en la sangre, causando acidosis metabólica, lo que se traduce en una sensación de asfixia y debilidad muscular extrema.

 

La Perspectiva Taurina (Justificación o matización)

​Los defensores de la fiesta suelen recurrir a ciertos estudios (como los del Dr. Juan Carlos Illera) o a la interpretación del comportamiento del animal:

​Betaendorfinas: Algunos estudios taurinos argumentan que el toro de lidia libera grandes cantidades de betaendorfinas (opiáceos naturales que bloquean el dolor) durante la lidia, lo que le permitiría "no sentir" el castigo de la misma forma que un humano.

La "Bravura": Se argumenta que la genética del toro de lidia lo empuja a la lucha y no a la huida. Según esta visión, el animal está "diseñado" para el combate, y su agresividad neutraliza el miedo que sentiría otro animal.

Muerte "cara a cara": Sostienen que es más digno morir luchando en una plaza que ser procesado de forma mecánica y fría en una cadena de montaje de un matadero.

Muerte "rápida": Se defiende que se le da al toro una muerte digna, ya que muere ràpido con una estocada final

Para analizar este debate con rigor, es necesario contrastar las afirmaciones del sector taurino con los hallazgos de la fisiología veterinaria y la etología moderna.

​1. Contra el argumento de las "Endorfinas"

​La defensa taurina suele citar que el toro libera betaendorfinas que bloquean el dolor.

​El contraargumento: La liberación de endorfinas es una respuesta biológica de supervivencia ante un trauma masivo, no una señal de falta de dolor. 

Es un mecanismo que permite al animal seguir luchando o huyendo a pesar de heridas graves, pero no anula la experiencia sensorial del daño. 

Además, estudios independientes indican que los niveles de cortisol (estrés) son altísimos, lo que demuestra que el animal está en un estado de angustia extrema.

Incluso si se aceptara que las endorfinas reducen el dolor, el argumento crítico es que provocar el daño intencionadamente para el entretenimiento humano es lo que resulta éticamente inaceptable en el siglo XXI, independientemente de la intensidad del dolor. 

​2. Contra el concepto de "Bravura" como ausencia de miedo

​Se dice que el toro "quiere" pelear por su genética.

​El contraargumento: La "bravura" es, en realidad, una respuesta de defensa agresiva. En etología, cuando un animal no puede huir (porque está en un recinto cerrado), su única opción es el ataque. 

El toro no embiste por placer o por "honor", sino porque se siente amenazado y acorralado. 

El hecho de que ataque no significa que no sufra; es una respuesta neurobiológica al miedo.

​3. Contra la comparación con el matadero

​Se argumenta que el toro vive mejor que el ganado industrial y muere "con dignidad".

​El contraargumento: Este es un error de lógica conocido como falsa dicotomía. Que el sistema industrial sea mejorable no justifica el espectáculo del maltrato. 

Además, en un matadero moderno (bajo normativas de bienestar animal), se busca la muerte instantánea e inconsciente para evitar el estrés. 

En cambio en la plaza, la muerte es un proceso público y prolongado (aproximadamente 20 minutos de tortura física) diseñado para el disfrute del espectador, lo cual añade una carga moral distinta.

​4. Contra la "muerte rápida" del estoque

​Se afirma que la estocada final es una muerte técnica y rápida.

​El contraargumento: Rara vez es instantánea. El estoque suele provocar hemorragias internas masivas, encharcamiento de los pulmones (el toro "se ahoga" en su propia sangre) y lesiones en grandes vasos. 

Si el torero falla, se recurre al "descabello" o a la "puntilla", lo cual prolonga la agonía mientras el animal, a menudo aún consciente, pierde el control de sus facultades motoras.

​La agonía pública: Un punto muy criticado es el uso de la puntilla (el cuchillo para rematar al toro), ya que si no se hace con precisión, el animal puede quedar consciente pero paralizado mientras es arrastrado fuera de la plaza.  

​5. El argumento del "Sufrimiento Psíquico"

​Más allá de las heridas físicas, los expertos en bienestar animal señalan:

​Desorientación: El toro es un animal de campo y silencio; el ruido de la banda, los gritos de la multitud y la música le generan un colapso sensorial.

Incomprensión: A diferencia de un combatiente humano, el toro no entiende por qué está allí ni que está participando en un "rito". Para el animal, no hay gloria, solo una agresión inexplicable.

En resumen: La ciencia veterinaria actual coincide mayoritariamente en que el sistema nervioso del toro de lidia es prácticamente igual al de cualquier otro mamífero superior, con la misma capacidad de procesar el dolor agudo y el terror.

 

¿Porqué el toro sigue embistiendo a pesar del dolor?  

Esta es una de las preguntas clave para entender la biología del toro de lidia. La respuesta no es que el toro "no sienta" el dolor, sino que su respuesta neurobiológica ante la amenaza es distinta a la de otros animales.

​Aquí te explico las razones por las cuales el toro sigue embistiendo a pesar de estar herido:

​1. La respuesta de "Lucha o Huida" (Fight or Flight)

​En la naturaleza, ante un peligro, los animales tienen dos opciones: correr o pelear.

Encierro: El toro en la plaza no tiene opción de huida (está en un recinto cerrado y rodeado de gente). Cuando la huida es imposible, el cerebro de los mamíferos activa la agresión defensiva.

Selección genética: Durante siglos, los ganaderos han seleccionado a los ejemplares que, ante el castigo, eligen siempre la lucha. 

Un toro que intenta saltar las tablas o que huye es llamado "manso" y es repudiado en la tauromaquia. 

El toro de lidia actual es un animal diseñado artificialmente para no rendirse.

​2. El papel de la Adrenalina y las Betaendorfinas

​Cuando el toro recibe una herida (como el puyazo), su sistema endocrino entra en un estado de shock de supervivencia:

Adrenalina: Provoca que el corazón lata más rápido y envíe sangre a los músculos, bloqueando temporalmente la sensación de debilidad.

Betaendorfinas: Son opiáceos naturales que el cuerpo segrega ante un trauma masivo. Estas sustancias actúan como un analgésico temporal. 

No es que el toro no sienta el dolor, sino que su cuerpo está tan inundado de "química de emergencia" que puede seguir moviéndose a pesar de las lesiones. Es algo similar a lo que le ocurre a un soldado o un atleta que sigue corriendo tras una fractura sin darse cuenta en el momento.

​3. La ceguera del ataque (Fijación)

​El toro no embiste a la "persona", sino al estímulo que se mueve (el capote o la muleta).

​Al fijar su atención en un objeto móvil, el cerebro del animal prioriza la eliminación de esa "amenaza". Esta concentración extrema ayuda a que el animal ignore los estímulos dolorosos que provienen de otros lugares (como las banderillas en su lomo).

​Señales de sufrimiento. Agotamiento y derrota: Aunque embista, el animal muestra signos claros de sufrimiento: la lengua fuera, la mirada perdida, el jadeo excesivo y la pérdida de fuerza en las patas.

​La "Bravura" como maldición: Los críticos argumentan que usar la propia naturaleza valiente y defensiva del animal para prolongar su agonía es una crueldad añadida. El toro muere embistiendo no porque "quiera morir", sino porque su instinto le impide hacer otra cosa mientras le quede un ápice de energía.

¿Qué pasa cuando el toro se "raja"?

​Incluso con toda la selección genética, hay toros que:

Buscan las tablas: Intentan refugiarse en la barrera porque el dolor supera a su instinto de lucha.

Se quedan parados: El agotamiento metabólico (acidosis) es tan alto que sus músculos simplemente dejan de responder, aunque su cerebro quiera seguir atacando.

Desde una perspectiva estrictamente biológica y evolutiva, el toro de lidia no es un "depredador" (aunque lo parezca por su agresividad), sino un herbívoro con una estrategia de defensa activa

Aquí te explico las razones biológicas por las cuales su respuesta natural es la embestida:

​1. El instinto del "Uro" (Ancestro salvaje)

​El toro de lidia conserva muchos rasgos genéticos del uro (Bos primigenius), el antepasado salvaje de las vacas actuales.

​Mientras que la mayoría de las razas de ganado doméstico han sido seleccionadas durante siglos para ser dóciles y fáciles de manejar, el toro de lidia ha sido seleccionado precisamente para mantener el instinto de territorialidad y defensa del uro.

​En la naturaleza, un herbívoro grande y fuerte como el uro no siempre huía de los depredadores (lobos, grandes felinos); a menudo utilizaba su masa y sus cuernos para atacar primero y disuadir al atacante.

​2. Neurobiología: El umbral de reacción

​El toro posee un sistema nervioso altamente sensible a los estímulos visuales en movimiento.

​Su visión está diseñada para detectar cambios en el horizonte (típico de animales de pastos)

Cuando el toro percibe un objeto que se mueve de forma rítmica o amenazante (como el capote), su cerebro procesa ese estímulo como una amenaza inmediata. La respuesta biológica automática no es el análisis, sino la carga para neutralizar el peligro.

​3. El comportamiento de "Combate por Dominancia"

Biológicamente, los machos de la especie Bos taurus están programados para pelear entre sí por el control del grupo y de las hembras.

​La embestida es su movimiento natural de combate: bajar la cabeza para proteger el cuello y utilizar la frente y los cuernos como ariete.

​En la plaza, el toro aplica este mismo patrón de comportamiento de dominancia contra lo que considera un rival o una amenaza a su espacio vital.

​4. Selección Artificial (Etología dirigida)

Esta es la razón biológica "forzada". El toro de lidia es un producto de la ingeniería genética tradicional.  

​Durante más de 300 años, los ganaderos han realizado la "tienta" (una prueba de bravura). Si una vaca o un toro huye ante el castigo o no muestra fijeza en el ataque, se elimina de la línea reproductora.  

​Solo se permite que se reproduzcan aquellos individuos con una disposición química cerebral específica: niveles altos de testosterona y una respuesta de dopamina que refuerza el ataque en lugar del miedo.

​¿Es "valentía" o es "estrés"?

​Desde la biología moderna (etología), se discute si el toro embiste por "valor" o por una incapacidad de gestionar el estrés:

​Cuando un animal se siente acorralado y sus niveles de cortisol y adrenalina se disparan, entra en un estado de "túnel" donde solo existe el ataque.

​El toro no embiste porque sea "malo" o "valiente" en términos humanos, sino porque su organismo está biológicamente optimizado para reaccionar ante la agresión con una contraofensiva física.

¿El toro en los encierros también sufre?

Sí, el toro experimenta sufrimiento, aunque no es el mismo tipo de sufrimiento que en una corrida de toros (donde hay heridas físicas sangrientas).

​En un encierro, el sufrimiento es principalmente psicológico y metabólico. Aquí te detallo qué le ocurre al animal desde un punto de vista fisiológico:

​1. El estrés del transporte y el entorno

​El toro es un animal extremadamente territorial. Su bienestar depende de estar en su entorno (la dehesa) con su manada.

Desorientación: Al sacarlo del campo y meterlo en un camión, y luego soltarlo en una calle con asfalto, ruido, gritos y miles de personas, el animal entra en un estado de estrés agudo.

Respuesta de "Lucha o Huida": Su sistema endocrino se inunda de cortisol (la hormona del estrés) y catecolaminas (adrenalina). El toro no está "corriendo por diversión", está corriendo porque percibe una amenaza masiva de la que no puede escapar.

​2. El esfuerzo físico extremo (Acidosis)

​El toro de lidia es un animal de "explosión", no de resistencia. Está diseñado para embestidas cortas y potentes, no para carreras largas.

Sobreesfuerzo: En un encierro (especialmente los largos o por el campo), el toro puede llegar al agotamiento muscular extremo. Esto produce una acumulación de ácido láctico en la sangre (acidosis).

Calambres y colapso: A diferencia de un atleta humano, el toro no entiende que debe dosificarse. Corre hasta que su cuerpo falla, lo que puede provocar que se doble de manos o que el corazón sufra daños por el esfuerzo.

​3. El impacto sensorial y físico

​El suelo (Asfalto/Cemento): Las pezuñas del toro están hechas para la tierra. El asfalto es abrasivo y resbaladizo. Las caídas en los encierros suelen provocar roturas de pezuñas, esguinces y contusiones fuertes que el animal sufre durante y después de la carrera.

Los ruidos: El sentido del oído del toro es muy sensible. Los petardos, la música y los gritos constantes le provocan una sobrecarga sensorial que aumenta su pánico.

El debate: ¿Siente dolor si no hay heridas?

​Muchos defensores argumentan que, al no haber puyas ni estocadas, el animal no sufre. Sin embargo, los estudios de asociaciones de veterinarios (como AVATMA) señalan que:

​El miedo es sufrimiento: El miedo intenso es una forma de maltrato psicológico que genera angustia real en el animal.

​El destino final: No hay que olvidar que, en la gran mayoría de los encierros de España, el toro que corre por la mañana es lidiado y muerto en la plaza por la tarde. El encierro es solo el preludio de un proceso de estrés que culmina casi siempre en la muerte.


POLITICA Y TOROS

 El tema de los toros en España ha dejado de ser una cuestión meramente cultural para convertirse en una de las herramientas de polarización política más potentes del país. 

Actualmente, la postura sobre la tauromaquia se utiliza a menudo como un "marcador de identidad" ideológica. Ademas la posición sobre los toros es algo que puede hacer ganar o perder votos.

​1. El bloque de la "Identidad Nacional" (Derecha)

​Para partidos como PP y especialmente Vox los toros son un símbolo de la tradición española, la libertad individual y la soberanía frente a "imposiciones externas" o agendas globales.

​2. El bloque del "Bienestar Animal" y el "Progresismo" (Izquierda)

​Para partidos como Sumar, Podemos y los partidos nacionalistas/independentistas, los toros son vistos como un residuo del pasado que no encaja con los valores de una sociedad moderna y compasiva

3. El factor Nacionalista: Cataluña y País Vasco

​En estas regiones, el debate no es solo sobre los animales, sino sobre la soberanía:

​En Cataluña, la prohibición de las corridas en 2010 fue vista por muchos como un gesto de "desconexión" con la cultura española. 

Curiosamente en Cataluña mantienen los Correbous (fuego y cuerdas) porque se consideran una tradición genuinamente catalana, lo que genera críticas por incoherencia.

Actualmente, la tauromaquia es un "arma arrojadiza". El apoyo o rechazo a los toros sirve para definir si un político se alinea con el "tradicionalismo/patriotismo" o con el "progresismo/ecologismo". 

El animal, en medio de este ruido, a menudo queda relegado a un segundo plano frente al debate de los símbolos.


¿QUE PASARÍA SI DESAPARECIERAN LOS ESPECTÁCULOS TAURINOS?

La desaparición podría ser bien con el paso del tiempo por falta de público o bien por prohibición

¿Qué pasaría con los toros de lidia?
 
​Desde un punto de vista puramente comercial, el toro de lidia es un animal caro de mantener.

Sin mercado no hay cría: Un ganadero invierte unos 4,000€ a 5,000€ en criar a un toro durante 4 años. Si no hay plazas de toros, el único valor del animal sería su carne (que se paga mucho menos, unos 500€-800€).
 
Posibles escenarios 

El escenario de la "Reconversión Ecológica"

​Muchos biólogos proponen que el toro no tiene por qué morir para ser útil al ecosistema.

Santuarios y Reservas: El toro podría mantenerse en reservas naturales financiadas por el Estado o por fundaciones privadas, funcionando como un "herbívoro de mantenimiento" para  limpiar montes y prevenir incendios y mantener la biodiversidad de la dehesa. 

Al igual que se protegen razas de caballos o vacas en peligro de extinción mediante programas de conservación, el toro de lidia podría sobrevivir por su valor genético y paisajístico sin necesidad de ser lidiado. 

Turismo de Naturaleza: El "Safari del Toro". Ya existen fincas que cobran por ver al toro en libertad. Si el espectáculo desaparece, este modelo podría crecer, permitiendo que la raza sobreviva como un atractivo eco-turístico, similar a cómo se protege al bisonte en Europa o al elefante en África.

En último caso. Bancos de Germoplasma. Conservación de material genético (esperma y óvulos). Asegura que la raza no desaparezca biológicamente.
 
¿Es viable sin destinar los toros actuales al matadero como gustaría a los veganos?

A corto plazo: Difícilmente. Una prohibición mañana supondría el sacrificio casi total de la cabaña brava actual por falta de recursos para mantenerla. 

Hay que tener en cuenta que 
en España, el censo total de reses de ganado de lidia se estima actualmente en torno a los
180.000 a 200.000 ejemplares. Esta cifra engloba a todos los animales de la raza (machos, hembras y crías) inscritos en el Libro Genealógico. No es nada fácil de un día para otro hacerse cargo de toda esa ganadería.

A largo plazo (al menos 20 años, que es la vida media de un toro): Sí, mediante una reducción progresiva de la cabaña. Si no se crían no se reproducirían. Se dejarían de criar miles de toros y se mantendría una población pequeña y controlada (quizás el 5-10% de la actual) en reservas naturales como un legado biológico.

¿Y que pasaría con las dehesas donde viven los toros?
 
Los taurinos argumentan que si los espectáculos taurinos desaparecen también lo harían las dehesas.  
 
De ser cierto, habría que matizar que no sería toda la dehesa de España, sino sólo la destinada al toro de lidia. Este porcentaje se sitúa según datos oficiales entre el 10 y el 20 % según si se tiene en cuenta el uso compartido  o exclusivo 
 
Argumentos de los ganaderos. El reto de la "rentabilidad". ​La rentabilidad del "prestigio": El toro de lidia permite a una finca cobrar por la venta de un animal cifras que la carne no da. 

Si esa rentabilidad cae, el dueño podría abandonar el mantenimiento (limpieza de matorral, poda de encinas, reparación de cercados), lo que aumenta el riesgo de incendios. 

¿Quién pagaría los altos costes de mantenimiento de un ecosistema que es artificial (creado por el hombre), si se quita la pieza que hoy genera más ingresos por hectárea?
 
Contraargumentos
 
​1. La Dehesa ya es multiusos y rentable

​La mayoría de las fincas de toros de lidia no viven solo del toro. Son sistemas de explotación mixta donde el toro es solo una pieza:

​El Cerdo Ibérico: Es el gran motor económico de la dehesa. Muchas fincas de toros ya crían cerdos, y si el toro desapareciera, simplemente se ampliaría la carga ganadera porcina (siempre respetando el equilibrio de la bellota). También pueden criarse otros animales como ovejas, cabras u otros

Los cotos de caza y la caza deportiva. Muchas de las fincas donde se crían los toros ya se dedican a la caza deportiva, o se podría cazar sin encontrarse con un toro bravo por el camino. Si el toro desaparece, posiblemente el ciervo y el jabalí ocuparían su lugar.
 
El Corcho: La saca del corcho de los alcornoques es una fuente de ingresos independiente del animal que paste debajo.
 
Recogida de Setas, trufas, frutos o plantas. Las trufas por ejemplo son muy bien valoradas en el mercado culinario.

​Ganado de Carne Ecológica: El mercado de carne de vacuno con certificación de bienestar animal y pastoreo libre está en auge. Las razas autóctonas (Retinta, Avileña, Morucha) son perfectas para esos terrenos difíciles, y no requieren el manejo peligroso del toro bravo.
 
​Cría de Caballo Español: Otra actividad de prestigio que utiliza la dehesa y requiere instalaciones similares. 

Compensación de CO2: Hoy en día, las empresas pagan a los dueños de bosques y dehesas por mantener los árboles vivos para absorber carbono. Esto podría ser la "subvención" que sustituya al ingreso de la plaza de toros. 
 
Ecoturismo. Actividades de turismo rural como senderismo, bicicleta, alojamientos rurales, campamentos de verano, avistamiento de animales, centros de visitantes e interpretación de la naturaleza, deportes de aventura, restaurantes rurales, etc.
 
Incluso en caso de abandono del terreno, por falta de interés económico no tiene porque ser una tragedia.

Podría ser adquirido por organismos públicos o privados a bajo precio y ser reconvertidos en reservas naturales más salvajes. No obstante, a menor precio del terreno puede haber mayor interés en adquirirlo para actividades menos rentables. 
 
En caso de estar menos cuidado por abandono o menor interés podría haber un mayor riesgo de incendio, aunque estaría más libre de incendios provocados por intereses económicos. 

También se puede mejorar la legislación y normativas para que no haya tantas restricciones al uso. La dehesa abandonada con el tiempo se convierte en sotobosque mediterráneo, que es el paisaje natural de nuestros montes sin alteración por seres humanos.
 
​2. Figuras de Protección que "blindan" el suelo

​La Dehesa es un ecosistema protegido por leyes europeas y nacionales. 

Red Natura 2000 y ZEPA: Gran parte de la dehesa de lidia está en zonas de protección de aves o importancia comunitaria. La ley prohíbe cambiar el uso del suelo de forestal/pastos a urbanizable en estos espacios. Esto a parte del bajo interés de urbanizar ciertos entornos aislados o alejados.

​Parques Naturales: Enclaves como la Sierra de Hornachuelos o la Sierra Norte de Sevilla tienen dehesas de toros, pero el plan de gestión del parque (PORN) impide que se conviertan en otra cosa que no sea uso agropecuario o forestal.


EL ARGUMENTO DE LA SEGURIDAD EN LOS ESPECTÁCULOS

​Es en los festejos taurinos Populares (Encierros, Bous al Carrer, etc.) donde se registra el mayor número de víctimas civiles. 

A diferencia de las plazas, en las calles hay más participantes inexpertos y menos control sanitario inmediato.  

Mortalidad: El número de fallecidos fluctúa cada año. Por ejemplo, 2022 fue uno de los años más trágicos con 23 muertos en festejos populares en España.  

Heridas: Se cuentan por cientos cada año. Solo en el verano de 2024 se reportaron más de 200 heridos por contacto directo (cornadas, pisotones o embestidas).  

El caso de los Sanfermines (Pamplona)

​Fallecidos: Desde que se iniciaron los registros en 1910 han muerto 16 personas en el recorrido de Pamplona (la última en 2009).  

​Heridos: Cada año se atienden entre 50 y 100 heridos de diversa gravedad durante los ocho días de encierros

Argumentos en el debate sobre la seguridad

A favor: Los defensores argumentan que el riesgo es libremente aceptado por los participantes adultos, y que éste forma parte de la "épica" del espectáculo. 

Comparan las tasas de mortalidad con otros deportes de riesgo o actividades como el baño en playas.

​En contra: Los críticos señalan que estos eventos suponen un gasto público elevado en servicios de emergencia y quirófanos móviles. 

Denuncian la presencia de menores o personas que no están en condiciones físicas óptimas, aumentando el riesgo de tragedias evitables. 

¿Deben pues nuestras leyes y autoridades permitir o promover espectáculos que supongan un elevado riesgo físico para los participantes?

 

LA PRESENCIA DE MENORES EN ESPECTÁCULOS TAURINOS

Es uno de los puntos más controvertidos, ya que involucra el debate sobre la protección del menor, la libertad de los padres para educar a sus hijos y el impacto psicológico de la violencia.

​Aquí tienes los argumentos y la situación actual:

​1. El argumento de la tradición y la libertad (Postura Taurina)

​Los defensores consideran que la tauromaquia es un valor cultural que debe transmitirse de generación en generación.

​2. Derecho de los padres: Argumentan que los padres tienen el derecho constitucional de decidir la educación cultural y ética de sus hijos sin interferencias del Estado.

​3. "Valores positivos": Sostienen que el niño aprende valores como el respeto al animal, el sentido del sacrificio, el valor y la aceptación de la muerte como parte natural de la vida.

​4. Falta de evidencia de violencia: Muchos aficionados afirman que crecieron asistiendo a plazas, y no desarrollaron conductas violentas. Defienden que la "violencia" taurina está ritualizada y no es comparable a la agresión gratuita.

El argumento de la protección psicológica (Postura Crítica)

​Las organizaciones en contra de la presencia de niños (incluida la ONU) sostienen que la exposición a la violencia real afecta el desarrollo emocional.

Impacto del trauma: Se argumenta que ver el sufrimiento y la muerte de un animal de forma pública puede desensibilizar a los niños ante la violencia o, por el contrario, generar traumas y ansiedad.

​Confusión moral: Los críticos señalan que es contradictorio enseñar a un niño a respetar a los animales en el colegio y llevarlo a ver cómo se les hiere en una plaza.

Riesgos físicos en festejos populares. A diferencia de la plaza de toros (donde el niño es espectador), en los festejos populares (encierros, sueltas) existe un riesgo físico directo. Este argumento sería favorable a las plazas de toros pero no a otros festejos populares como los encierros.

Accidentes: Ha habido casos de menores heridos o fallecidos al estar en zonas no permitidas, o al ser llevados por sus padres a hombros cerca de las reses.

Escuelas Taurinas para niños.

​Un punto aparte son los niños que no solo asisten, sino que participan como alumnos en escuelas taurinas (empezando a veces desde los 8 o 10 años con "becerradas").

​Los defensores lo ven como una formación profesional técnica y artística temprana, similar a la de un bailarín o un gimnasta de élite.

Los detractores lo consideran una actividad impropia de niños, una forma de trabajo infantil y una exposición a riesgos extremos.


EL TOREO SIN SANGRE

Los aficionados y defensores de la tauromaquia suelen rechazar las corridas sin muerte, sin heridas, sin sangre o con astas manipuladas basándose en una visión específica de lo que consideran la "esencia" y la "ética" del espectáculo.

Estas son las razones principales que sostienen:

1. La "Verdad" del Espectáculo y el Riesgo Real

Para el sector taurino, la lidia no es un juego o una representación deportiva, sino un rito basado en el riesgo real de muerte para ambos protagonistas. 

Rechazo al afeitado: El "afeitado" (recortar o limar las astas) se considera un fraude y una falta de ética. Los aficionados sostienen que el toro debe conservar sus defensas intactas ("en puntas") para que el mérito del torero sea auténtico; de lo contrario, se engaña al espectador que paga por ver un enfrentamiento real. 

2. La Muerte como Final Natural del Rito

Desde el punto de vista taurino, la muerte del animal en la plaza es el desenlace necesario que dota de sentido a todo el proceso anterior. 

Sin muerte no hay "corrida": Muchos expertos y cronistas afirman que eliminar la muerte convertiría el evento en "otra cosa", despojándolo de su carga simbólica y trágica.

Medición del triunfo: Los premios (orejas, rabos) y la evaluación del desempeño del torero están ligados a la ejecución de la "suerte de matar". 

3. La "Lucha" y el Destino del Toro

Existe el argumento antropológico de que el toro de lidia ha sido seleccionado genéticamente para combatir. 

Los defensores alegan que el animal "cumple su destino" al luchar y que la adrenalina del combate minimiza su sufrimiento.

Consideran que una corrida "incruenta" (como la portuguesa, donde no se mata al toro en el ruedo pero sí después, o las propuestas de "corridas sin sangre") es una "farsa" o un espectáculo descafeinado que no respeta la bravura del animal. 

4. Resistencia al Cambio y Tradición

La tauromaquia se define a sí misma por su inmutabilidad histórica. Cualquier modificación estructural (como quitar las banderillas o la estocada) se percibe como una concesión que llevaría a la desaparición total de la fiesta por falta de interés del público tradicional. 

En resumen, los taurinos no aceptan estos cambios porque consideran que la integridad física del toro y el desenlace mortal son los elementos que diferencian la tauromaquia de un simple espectáculo de entretenimiento, elevándola a la categoría de "arte trágico". 

Postura de los antitaurinos. Los antitaurinos consideran que la negativa de los aficionados y el sector taurino a aceptar corridas sin sangre es la prueba definitiva de que la tauromaquia no es arte ni cultura, sino un espectáculo basado fundamentalmente en la violencia y el sadismo.

Según los antitaurinos esta negativa demuestra que lo que el aficionado busca es ver sufrir y morir al animal. Argumentan que, si fuera realmente un arte o una danza, la sangre no sería indispensable.

los antitaurinos perciben que la defensa taurina de "no ir ansiosos por ver sangre" es falsa, ya que el sector taurino protesta activamente contra la eliminación de las puyas y banderillas. 


¿LOS ESPECTÁCULOS TAURINOS SON CULTURA?

Esta es, quizás, la pregunta más compleja del debate porque la respuesta depende de qué definición de "cultura" se utilice. No hay un consenso universal, sino un choque entre la definición antropológica y la definición ética.

El argumento de que SÍ es cultura

​Desde un punto de vista descriptivo e institucional, la tauromaquia cumple con los requisitos de un fenómeno cultural:

Reconocimiento Legal: En España, la Ley 18/2013 declara la tauromaquia como Patrimonio Cultural. Esto obliga al Estado a protegerla y fomentarla.

​Legado Artístico: Ha sido musa de grandes genios. Sin los toros, no existirían obras fundamentales de Goya, Picasso o Dalí; ni la literatura de Lorca o Hemingway; ni gran parte del cancionero popular y el flamenco.

Identidad y Rito: Para sus defensores, es un "rito sacrificial" que conecta al hombre moderno con la naturaleza y la tragedia griega. Tiene un lenguaje propio (el léxico taurino está integrado en el español cotidiano: "cambiar de tercio", "dar la puntilla", "ver los toros desde la barrera").

Tradición Antropológica: Es una manifestación que ha pasado de padres a hijos durante siglos, configurando la arquitectura de los pueblos (plazas de toros) y sus calendarios festivos.

El argumento de que NO es cultura (o no debería serlo)

​Desde un punto de vista ético y evolutivo, los críticos sostienen que el maltrato no puede ser cultura:

La Ética como límite: Se argumenta que la cultura debe ser una herramienta de progreso humano. Si una tradición se basa en el sufrimiento de un ser sintiente, pierde su valor cultural para convertirse en barbarie.

Falacia de la Tradición: Que algo sea antiguo o tradicional no lo convierte automáticamente en "cultura digna de preservarse". Prácticas como el pesebre de esclavos o la exclusión de la mujer fueron "tradición" y hoy se consideran incultas.

Evolución Social: Los críticos señalan que la cultura es algo vivo que debe adaptarse a la sensibilidad de su época. La sociedad actual valora la empatía animal, por lo que una actividad que celebra la muerte violenta choca con los valores culturales modernos.

Cultura vs. Espectáculo: Algunos argumentan que la tauromaquia es más un espectáculo basado en el morbo y la sangre que una expresión artística real, comparándola más con el circo romano que con el teatro.

​La postura de la UNESCO

​Un punto clave es que la tauromaquia no ha sido incluida en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, a pesar de los intentos de varios países. El organismo ha evitado pronunciarse para no entrar en un conflicto ético que divide a la opinión pública internacional.

Resumen del conflicto

​Para el aficionado, la cultura es el vínculo histórico y estético con el rito.

​Para el detractor, la cultura es la evolución moral que rechaza la violencia.


¿LA TAUROMAQUIA ES UN ESPECTÁCULO SÁDICO?

Esta es una de las preguntas más frecuentes y cargadas emocionalmente en el debate. Para responderla con rigor, hay que distinguir entre la intención del espectador y el resultado del espectáculo.

​Desde un punto de vista psicológico y social, la respuesta es compleja:

​1. El argumento del sadismo (Postura Crítica)

​El sadismo se define como la obtención de placer a través del dolor ajeno. Quienes sostienen que el aficionado tiene rasgos sádicos argumentan que:

Presencia del daño: Es imposible ignorar que el eje central del espectáculo es la herida, el sangrado y la muerte del animal. Si el espectador aplaude o disfruta, está validando ese sufrimiento.

Consumo de violencia: Desde esta perspectiva, pagar por ver cómo se clavan objetos punzantes en un ser vivo y sintiente implica una falta de empatía, o un placer derivado de la dominación y el castigo físico.

Desensibilización: Los críticos sugieren que el aficionado ha "normalizado" la violencia de tal forma que ya no percibe el dolor del toro como algo negativo, sino como un entretenimiento.

​2. La perspectiva del aficionado (Postura Defensora)

​La inmensa mayoría de los aficionados rechaza la etiqueta de "sádico" basándose en su enfoque mental:

​El foco en la estética, no en la herida: El aficionado afirma que no va a la plaza a ver "sufrir" al toro, sino a ver el arte del torero, la bravura del animal y la coreografía del riesgo. Para ellos, el dolor es un "accidente inevitable" o un medio técnico, pero no el objetivo del disfrute.

Respeto y admiración: Paradójicamente, el aficionado suele decir que "ama al toro". Su placer proviene de ver la fuerza y la casta del animal, no de su agonía. Si un torero hace sufrir al animal innecesariamente (por falta de técnica), el público suele pitar y mostrar desaprobación.  

Catarsis y Rito: Muchos lo ven como una representación trágica del triunfo de la inteligencia humana sobre la fuerza bruta de la naturaleza. Es similar a cómo alguien disfruta de una película bélica o una tragedia de Shakespeare sin ser un belicista o un asesino.

​3. ¿Qué dice la psicología?

​Estudios psicológicos sobre la afición taurina no han llegado a una conclusión que catalogue a los aficionados como sádicos clínicos. Los expertos suelen hablar de otros fenómenos:

Disonancia cognitiva: El aficionado separa el "dolor del animal" del "arte de la lidia" para poder disfrutar del espectáculo sin sentir culpa.

Identidad grupal: El disfrute viene más de la pertenencia a una comunidad, la fiesta, la música y la tradición que del acto violento en sí.

​4. La diferencia entre "Crueldad" y "Sadismo"

​Es importante matizar los términos:

​El sadismo implica disfrutar porque hay dolor.  

La crueldad puede ser la indiferencia ante el dolor ajeno para conseguir otro fin (en este caso, el entretenimiento o la emoción estética).

Muchos críticos consideran que, aunque el aficionado no sea un sádico (que busca el dolor por el dolor), sí participa en un acto de crueldad por omisión de empatía.

​En última instancia, el debate se reduce a si es posible separar la belleza del movimiento de la sangre que se derrama. Para un detractor, es imposible; para un aficionado, son dos cosas distintas.


OTROS ESPECTÁCULOS CON MALTRATO


1. Otros espectáculos taurinos

A. Toro de cuerda: El animal corre atado por una soga. 

El estrés es principalmente por el esfuerzo físico y los tirones en el cuello.

B. ​Toro embolado:

El toro corre por las calles de una localidad con un herraje fijado a sus astas, sobre el cual se colocan bolas de estopa engrasadas e incendiadas, mientras los participantes esquivan al animal.

​¿Qué siente el toro embolado? (El debate biológico)

La versión del aficionado: Defienden que el fuego no quema al animal porque el herraje está elevado y las llamas van hacia arriba. Además, se le suele aplicar una capa de barro espeso en la cara y el lomo para protegerlo de las chispas.

​La versión científica/veterinaria: Estrés visual: El toro tiene una visión de casi 360°. Tener dos fuentes de luz intensa y fuego moviéndose constantemente sobre su cabeza le provoca una desorientación masiva y miedo.

El estrés es químico y térmico por el uso del fuego.

​El riesgo de accidentes. El toro embolado es especialmente peligroso para los participantes debido a la impredictibilidad del animal:

​Cargas a ciegas: El toro, asustado por la luz, a veces embiste contra muros o barreras de forma desesperada.

​Chispas: El riesgo de quemaduras para los corredores y el riesgo de incendio en el mobiliario urbano es constante.

​¿Existen alternativas al toro embolado? 

Toros de fuego: Carretillas de madera o metal con pirotecnia que son cargadas por una persona.

Embolados simbólicos: Uso de luces LED o efectos visuales fríos que imitan el fuego sin generar calor ni quemaduras.

C. Bous a la mar

Se celebra en localidades costeras donde los participantes intentan que el toro o la vaquilla los embista de tal manera que, al esquivarlos, el animal caiga al agua.

Una vez en el mar, el animal es guiado por una barca mediante cuerdas hasta una rampa para que pueda salir del agua.

Es criticado por el estress al que se somete al animal y el riesgo de ahogamiento.

​D. El toro de la Vega.

El recorrido: El toro era conducido por corredores y jinetes desde el centro del pueblo hasta campo abierto (la Vega del río Duero). 

La lidia: Una vez en la Vega, los participantes (a pie o a caballo) se enfrentaban al toro provistos de lanzas. El objetivo era abatir al animal clavándole la lanza en los costados o el lomo.

El desenlace: Si el toro cruzaba ciertos límites sin ser matado, se le "perdonaba" la vida (aunque esto ocurría muy raramente); si no, el primer lanzador en herirlo mortalmente recibía los honores del pueblo.

El punto de inflexión. ​A partir de los años 2000, la presión social y mediática aumentó. Las imágenes del toro sangrando y agonizando en el campo dieron la vuelta al mundo.

La prohibición. Actualmente, el festejo se celebra como el "Toro de la Peña", que es básicamente un encierro por el campo sin lanzas ni sangre, cumpliendo con la normativa vigente de protección animal que prohíbe el maltrato público en estos eventos.

2. Otras actividades con muerte de animales. Espectáculos y deportivas

Espectáculos de Muerte Pública 

(Tauromaquia vs. Peleas). Peleas de Gallos y de Perros: 

Similitud: Se basan en la supuesta "naturaleza agresiva" del animal.

Diferencia: En la mayoría de los países hispanos, las peleas de perros están prohibidas y penadas. Las de gallos son ilegales en casi toda España (excepto excepciones muy específicas en Canarias y Andalucía en declive) y en muchos países de América. 

​Caza Deportiva: Diferencia: La caza no suele ser un espectáculo ante miles de personas en un recinto. Sin embargo, los críticos argumentan que ambas comparten el disfrute de la muerte de un animal por ocio.


¿SON RENTABLES LOS ESPECTÁCULOS TAURINOS SIN SUBVENCIONES?​

La respuesta corta es: en su gran mayoría, no.

​Sin el apoyo de las administraciones públicas y de las subvenciones europeas indirectas, la tauromaquia tal y como la conocemos hoy colapsaría económicamente. Se convertiría en un espectáculo de nicho, extremadamente caro y limitado a unas pocas plazas grandes.

¿Deberíamos pues pagar con nuestro dinero, a través de los impuestos, la diversión en espectáculos de los demás, y aún más si ello implica maltrato a animales? 

​Aquí te detallo los tres pilares que sostienen financieramente el sector y qué pasaría si se quitaran:

​1. Las Ganaderías y la PAC (Unión Europea)

​Las ganaderías de lidia no reciben dinero de la UE por "criar toros bravos", sino por superficie de terreno y mantenimiento de la dehesa a través de la Política Agraria Común (PAC).

​El déficit: Criar un toro cuesta entre 4.000 € y 5.000 €. En las plazas de tercera o cuarta categoría, el empresario paga al ganadero mucho menos de lo que costó criar al animal.

​El rescate: Los ganaderos cubren esas pérdidas gracias a los pagos por hectárea de la PAC. Sin ese "sueldo base" de Europa, casi ninguna ganadería de lidia sería rentable solo vendiendo toros para lidiarlos.

​2. Los Festejos Populares y los Ayuntamientos

Este es el punto donde la subvención es más directa.

​Presupuestos municipales: La inmensa mayoría de los encierros, toros embolados y novilladas de pueblo se pagan directamente con los impuestos de los vecinos. 

El coste de alquilar los toros, los seguros médicos obligatorios y las ambulancias supera con creces lo que se recauda (si es que se cobra entrada).

Dependencia política: Si un ayuntamiento decide retirar la partida de "festejos taurinos", el evento desaparece automáticamente porque no es capaz de autofinanciarse mediante patrocinadores privados o venta de tickets.

​3. Las Grandes Plazas (¿La excepción?)

​Las plazas de primera categoría (Las Ventas en Madrid, La Maestranza en Sevilla, Pamplona) son las únicas que pueden ser rentables por sí mismas gracias a:

Venta de abonos y entradas: En Madrid, por ejemplo, la feria de San Isidro recauda millones.

Derechos de televisión: Las plataformas de streaming o canales especializados pagan sumas importantes por retransmitir.

​Sin embargo: Incluso estas plazas dependen, a veces, de que la administración pública (la Comunidad de Madrid, por ejemplo) rebaje el "canon" (alquiler) de la plaza o invierta en reformas del edificio (que suelen ser monumentos históricos). Esto supone una subvención indirecta masiva.

¿Qué pasaría si se eliminaran todas las ayudas mañana?

Cierre masivo de ganaderías: Solo sobrevivirían las más famosas (como Miura o Victorino Martín) que pueden cobrar precios "premium".

​Fin de los toros en los pueblos: El 90% de los ayuntamientos dejarían de celebrarlos por la presión presupuestaria.

​El "Efecto Ópera": Los toros se volverían un espectáculo de lujo. Las entradas tendrían que subir de precio drásticamente para cubrir los costes reales. Esto alejaría al público general y convertiría el espectáculo en algo exclusivo para élites en grandes ciudades.

​En resumen, la tauromaquia actual no funciona bajo las leyes del libre mercado, sino bajo un modelo de protección cultural y política.




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